24 de enero de 2020

Dragón




Hasta hace relativamente poco tiempo se creía que Lao-Tzu (también conocido como Lao Tan o Li Erh) fue un individuo que vivió en la época de Confucio (K'ung Fu-tzu), es decir en los siglos -6 y -5, ya que se supone que éste último vivió entre los años -552 y -479. El nombre de Lao-Tzu significa Niño Viejo y deriva de una leyenda que narra que nació con pelo blanco. La fecha se basa en un controvertido pasaje del historiador Ssu-ma Ch'ien (-145 a -79), que cuenta que Lao-tzu era encargado de la biblioteca real, en la capital de Lo-yang, donde Confucio lo visitó en el año -517.

Li (Lao-tzu) le dijo a K'ung (Confucio): Los hombres de los que hablas están muertos y sus huesos se han convertido en polvo; solo sus palabras perduran. Por otra parte, cuando el hombre superior reconoce su oportunidad, se eleva, pero cuando el tiempo corre en su contra, es arrastrado por el peso de las circunstancias. He oído decir que un mercader, aunque poseía tesoros que guardaba celosamente, parecía pobre; y que el hombre superior, aunque su virtud sea completa, exteriormente parece estúpido. Deja de lado tu orgullo y tus deseos, tus costumbres insinuantes y tu voluntad impetuosa. No te convienen…esto es todo lo que tengo que decirte.

Se supone que después de la entrevista, Confucio dijo:



Sé cómo pueden volar los pájaros, los peces nadar y los animales correr. Pero el que corre puede ser cazado, el que nada puede ser pescado y el que vuela, alcanzado por una flecha. También existe el dragón: no sé explicar cómo cabalga en el viento, ni a través de las nubes, ni cómo se eleva hasta el cielo. Hoy conocí a Lao-tzu y sólo puedo compararlo con el dragón.

Del libro "El Camino del Tao", de Alan Watts


2 de junio de 2019

Una Anécdota sobre Shao Yung




Durante un día de víspera de año nuevo, alrededor de las diez de la noche, Shao Yung y su hijo estaban en su casa cuando un vecino tocó a la puerta. Shao Yung no respondió de inmediato, así que el vecino volvió a golpear la puerta. Shao Yung contó los golpes - cinco en total. Su hijo y él hicieron el siguiente cálculo mental:

En la primera ocasión, el vecino tocó una vez. Uno es el trigrama Cielo. 
Luego golpeó cinco veces y 5 es el trigrama Viento.
De este modo obtuvieron el hexagrama 44, Venir al Encuentro.
Posteriormente sumaron 1+5+10 (por la hora) lo que da un total de 16 el cual dividieron entre seis (para hallar la línea marcada del hexagrama) El residuo fue 4. Al hacer la mutación obtuvieron el hexagrama 57, Sun.

“¿Qué quiere el vecino?” Preguntó rápidamente Shao Yung a su hijo. Éste se fijó en los
trigramas nucleares (Cielo, cuyo elemento es el metal) y en el trigrama Sun (madera), que
aparecía tres veces en los dos hexagramas.
“Un azadón”. Respondió el hijo.
“Te has equivocado.” Le dijo su padre. “A esta hora, lo que nuestro vecino necesita es un hacha”.
Cuando el hombre se marchó, llevándose el hacha que había venido a buscar, Shao Yung le explicó a su hijo que uno no debe dejarse arrastrar ciegamente por el significado de los signos sino aplicar también el sentido común. Ciertamente un objeto compuesto de metal y madera puede ser un azadón, pero teniendo en cuenta la hora y la época del año (invierno), no sería probable que el vecino fuese a trabajar al campo; el sentido común dictaba que el objeto seria un hacha para cortar leña y calentar la casa.


Leído en: I Ching - El Entramado del Tiempo, Ariel Miranda Viera