24 de mayo de 2010

Wu Wang / La Inocencia


en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:


arriba Ch'ien, Lo Creativo, el Cielo
abajo Chen, Lo Suscitativo, el trueno



En lo alto está Ch'ien, el Cielo, abajo se halla Chen, el movimiento. El trigrama inferior, Chen, se define por el trazo fuerte que ha recibido desde arriba, desde el Cielo. Si, conforme a ello, el movimiento responde a la ley del Cielo, el hombre es inocente y sin falsía. He ahí lo genuino, lo natural, que ninguna clase de reflexiones o de segundas intenciones ha enturbiado. Allí donde se nota la intención, se pierde la verdad y la inocencia de la naturaleza. Naturaleza sin la directiva del espíritu no es verdadera naturaleza, sino naturaleza degenerada. Partiendo de la idea de lo natural, la formación de ideas prosigue todavía parcialmente, y así el hexagrama llega a abarcar también la idea de lo no intencionado, lo inesperado.

EL DICTAMEN

La inocencia. Elevado éxito.
Es propicia la perseverancia.
Si alguien no es recto tendrá desdicha,
y no será propicio emprender algo.

El hombre ha recibido desde el Cielo su naturaleza originalmente buena, inocente, con el designio de que ésta lo guíe en todos sus movimientos. Al entregarse a esta índole divina que tiene dentro de sí, alcanza el hombre una límpida inocencia, la cual, sin segundas intenciones en cuanto a recompensas y ventajas, hace sencillamente y con instintiva certeza lo que es recto. Esta certeza instintiva obra elevado éxito, y es propicia mediante la perseverancia. Pero no todo es naturaleza instintiva en ese elevado sentido de la palabra, sino que lo están sólo lo recto, aquello que concuerda con la voluntad del Cielo. Sin observar lo recto en este sentido, un modo de obrar instintivo e irreflexivo, tan sólo acarreará desgracia. El Maestro Kung dijo al respecto: "El que se aparta de la inocencia, ¿a dónde irá a llegar? La voluntad y la bendición del Cielo no acompañan sus acciones."

LA IMAGEN

Bajo el cielo va el trueno:
Todas las cosas alcanzan el estado natural de la inocencia.
Así, ricos en virtud y en correspondencia con el tiempo,
cultivaban y alimentaban los antiguos reyes a todos los seres.

Cuando el trueno -la energía vital- vuelve a agitarse bajo el cielo durante la primavera, todo brota y crece y todas las criaturas reciben de la naturaleza creadora la inocencia infantil de la esencia primigenia. Así obran también los buenos gobernantes de los hombres: con la riqueza interior de su ser cuidan ellos de todo lo que vive, y de toda cultura, y realizan a su debido tiempo todo lo que es necesario para su cultivo.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un nueve significa:
¡Andanza inocente trae ventura!

Los móviles del corazón primeros y originarios son siempre buenos, de modo que puede seguírselos sin preocupación, en la seguridad de que se tendrá suerte y se logrará llevar a cabo lo que se intente.

Seis en el segundo puesto significa:
Si cuando se ara no se piensa en cosechar
ni en el uso del campo cuando se desmonta:
entonces será propicio emprender algo.

Toda labor debe realizarse por ella misma, tal como el tiempo y el lugar lo requieran y sin codiciar de reojo un posible éxito, pues de ese modo dará su fruto y lo que se emprenda tendrá éxito.

Seis en el tercer puesto significa:
Inmerecida desgracia:
la vaca que alguien dejara estacada,
es ganancia del andariego, pérdida del ciudadano.

A veces la desgracia cae sobre uno sin que tenga culpa alguna, pues se trata de una desgracia causada por otro, como por ejemplo cuando un hombre pasa por el camino y se lleva consigo una vaca que encuentra atada a un poste. Su ganancia es la pérdida del dueño. En todas las acciones, aun en las inocentes, es necesario orientarse de acuerdo con el tiempo justo, pues si no una inesperada desgracia cae sorpresivamente sobre uno.

Nueve en el cuarto puesto significa:
El que es capaz de perseverar, permanecerá sin tacha.

Lo que a uno le pertenece realmente no se puede perder aunque se lo tire. Por eso no hace falta preocuparse en absoluto al respecto. Solamente hay que cuidar de permanecer uno leal a su propia esencia sin escuchar a otros.

Nueve en el quinto puesto significa:
En caso de enfermedad sin culpa propia,
no utilices medicamento alguno.
Eso mejorará por si solo.

Si desde afuera, por azar, nos llega un mal inesperado, no causado por la propia naturaleza de uno, ni teniendo en ésta su punto de apoyo, no hemos de echar mano de medios externos para su eliminación; antes bien debe dejarse que la naturaleza siga tranquilamente su curso y entonces todo mejorará por sí mismo.

Al tope un nueve significa:
Actuación inocente trae desgracia.
Nada es propicio.

Encontrándose uno en una situación en la cual, de conformidad con el tiempo, ya no puede haber progreso alguno, será cuestión de aguardar tranquilamente y sin segundas intenciones.
Si uno actúa irreflexivamente con la intención de avanzar contra el destino, no podrá obtener éxito alguno.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9

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