Mostrando entradas con la etiqueta Hex 54. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hex 54. Mostrar todas las entradas

23 de marzo de 2016

La boda de la doncella, Kuei Mei



54 La boda de la doncella, KUEI MEI

En Señales de Amor, nueva traducción del clásico I Ching, de Stephen Karcher, (1):


El matrimonio de la hija más joven;
una relación apasionada e irregular;
cambio sin control; descubrir la posibilidad oculta;
deseo, compulsión.


EL ESCENARIO
Progresar te conduce a un lugar para casarte. Así que llega el tiempo de la boda de la doncella. Acéptalo. No tengas miedo. La Boda de la doncella lleva a la realización de una mujer.

ABRIENDO EL CAMPO
-Boda, Kuei: Dar a una joven mujer en matrimonio; transformar, revelar la posibilidad oculta; regresar al lugar al que se pertenece; restaurar, revertir; leal. El ideograma muestra a una mujer que se ha convertido en la señora de la casa.
-Doncella, Mei: Muchacha joven que aún no es núbil; hermana joven; hija de una mujer secundaria; persona en una posición servil. El ideograma muestra los gráficos que representan a la mujer.

LA RESPUESTA

La boda de la doncella.
El castigo cierra el camino,
y lleva en una dirección poco favorable.

La boda de la doncella describe la relación, o tu papel en ella, en términos de un cambio que debes emprender y que está fuera de tu control. La manera de encarar la situación es aceptarlo y dejarte llevar. La fuerza que está involucrada en la situación es más grande que tú. Aunque la relación puede estar fuera de las normas, te puede llevar a lo que realmente eres. Avanza a trompicones y se mueve por impulsos de la pasión. Tienes que limitarte a conformarte con lo que hay. Si tratas de imponer orden o decirle a la gente lo que tiene que hacer, el camino se cerrará. La transformación requerida en este caso representa una necesidad profunda y no reconocida. Te está desplazando del lugar que te corresponde. Muéstrate adaptable y receptivo. Muévete al ritmo de los acontecimientos. El deseo que te arrastra es a la vez un final y un nuevo comienzo. Se trata de una situación muy especial que, aunque fuera de las normas, puede llevarte a descubrir la posibilidad oculta.

SÍMBOLO, REFLEXIÓN Y PRÁCTICA
Trueno sobre las brumas. Una energía llena de vigor despierta tu potencial para estimular y dar forma a las cosas. La solución ya está en camino.

-Reflexión: Si afrontas y aceptas la situación en la que estás inmerso, conseguirás que se te presenten oportunidades de un nuevo crecimiento. Los dos habéis pergeñado esta situación desde lo más hondo de vosotros. Todo lo que uno hace o ha hecho se corresponde exactamente con lo que hace o ha hecho el otro. Quizá podáis encontrar algo muy parecido en diferentes aspectos de vuestra vida. Lo conseguiréis si afrontáis con sinceridad la verdad acerca de vosotros mismos. Hay algo que está pujando por liberarse. En éste momento estáis terminando algo y empezando algo más. Aprovechad la ocasión. Daos tiempo para aceptarla y comprenderla hasta el fondo. Estad abiertos para ver cuál es vuestra participación real en todo lo que está ocurriendo.

-Práctica: Tómate un tiempo todos los días para meditar acerca de la situación que estás atravesando. Considera cada uno de sus aspectos. Mientras lo haces, afirma con seguridad: "Lo acepto" y "Me hago responsable". Observa con atención las experiencias provocadas por éstas afirmaciones. Siente tus raíces a través de la conexión física con el mundo que te rodea.

Las líneas que se transforman


NUEVE EN EL PRIMER LUGAR

La doncella desposada es una hermana pequeña.
Puede caminar con paso vacilante.
El castigo abre el camino.

No estás en una posición de poder, pero eso no significa que no puedas influenciar las cosas en tu relación y lograr lo que deseas. Aclárate y haz lo que tengas que hacer.
Dirección: Libera la energía contenida. La situación ya está cambiando.

NUEVE EN EL SEGUNDO LUGAR

Con los ojos casi cerrados puedes observar las cosas.
Pronóstico favorable para la gente en la sombra.

Mantente fuera del alcance de las miradas. No te involucres en peleas por el poder con tu pareja. Mira las cosas desde una perspectiva independiente. De esa forma, aprenderás mucho, y podrás llevar a cabo lo que quieres hacer.
Dirección: Una conmoción muy productiva se aproxima. Imagina la situación desde otra perspectiva. Acumula energía para un paso nuevo y decisivo.

SEIS EN EL TERCER LUGAR

La doncella desposada mira crecer sus cabellos.
El matrimonio será anulado,
si juega a ser la hermana pequeña.

Ten paciencia, tranquilidad y coraje con tu pareja. Al final, conseguirás todo lo que deseas. Lo echarás todo a perder si te comportas como un adulador.
Dirección: Contén tus fuerzas. Actúa con resolución. Estás conectado con una fuerza creativa. Úsala correctamente.

NUEVE EN EL CUARTO LUGAR

La doncella incumple los plazos.
Aplazar la boda permite encontrar el momento correcto.

Deja correr las cosas en la relación. Olvídate de plazos fijados y de reclamaciones. Tu pareja sabrá apreciarlo y te valorará más. Sabrás identificar el momento correcto para actuar.
Dirección: Una conexión muy significativa se está acercando. Algo importante regresa. Mantente abierto y aporta lo que sea necesario.

SEIS EN EL QUINTO LUGAR

El diputado supremo casa a la doncella.
Las ropas de la primera dama no eran tan elegantes
como las de su hermana pequeña.
La luna está casi llena.
El camino se abre.

El pronóstico es de un gran futuro lleno de felicidad, fecundidad y poder. Sé como la luna cuando está casi llena. Acepta de buen grado una posición secundaria. Tu amor está asegurado.
Dirección: Exprésate. Busca amigos que te apoyen. Acumula energía para un paso nuevo y decisivo.

SEIS EN EL SEXTO LUGAR

Una mujer lleva una canasta vacía.
Un noble sacrifica un cordero sin sangre.
No hay nada ventajoso en ninguna dirección.

Esta relación es un espectáculo vacío: sin frutos, sin sangre, sin pasión.Nada de lo que hagas te servirá de ayuda. No hagas más planes. Simplemente aléjate.
Dirección: Convierte el conflicto en tensión creativa. La situación ya está cambiando.



(1) Señales de Amor, nueva traducción del clásico I Ching - Stephen Karcher, Ed. Océano, 1ra. edición, Barcelona 2001 - ISBN 84-7556-218-3



28 de mayo de 2010

Kuei Mei / La Muchacha que se Casa


en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:


arriba Chen, Lo Suscitativo, el trueno
abajo Tui, Lo Sereno, el lago



Arriba se halla Chen, el hijo mayor, abajo Tui, la hija menor. El hombre toma la delantera, la muchacha le sigue gozosa. Se describe así el ingreso de la muchacha en la casa del hombre. Hay en total cuatro signos que describen las relaciones entre cónyuges. El Nº 31, Hsien, "Influjo omnímodo" describe la atracción que se ejerce recíprocamente en una joven pareja. El Nº 32, Heng, "La Duración", describe las condiciones duraderas del matrimonio. El Nº 53, Chien, "La Evolución", describe los procesos demorados Y ceremoniales al concertarse un matrimonio correcto. Kuei Mei, "El Casamiento de la Muchacha" *, muestra finalmente a un hombre de edad mayor seguido por una joven muchacha que se va a casar con él.

* Es este uno de los ejemplos (mencionados en el prólogo del traductor) donde el propio R. Wilhelm pone en evidencia la gran variabilidad de las posibles traducciones de los ideogramas chinos y de sus combinaciones. Kuei Mei (Güi Me en la transliteración de Wilhelm) puede significar tanto "se casa la muchacha" como "el casamiento de la muchacha", o "la muchacha que se casa" entre otras posibles variantes usadas por otros traductores del texto (v. vol. suplementario). Asimismo matiza aquí Wilhelm la traducción de hsien, que en el titulo del hexagrama 31 sólo se denomina "El influjo (El cortejo)". El hexagrama 54 se refiere sin embargo, esencialmente, a un prototipo de concubina. (N. del T.).

Observación: Formalmente predomina en China la monogamia. Cada hombre tiene una sola mujer oficial. Esta alianza, que concierne menos a sus participantes que a las familias, se celebra bajo estricta observancia de las formas. Mas el hombre conserva el derecho de prestar oído también a inclinaciones más tiernas de índole personal y sentimental. Más aún: constituye el deber más bello de una buena esposa prestarle ayuda al respecto. De esta manera la relación se torna hermosa y abierta. La muchacha que, elegida por el hombre, ingresa en la familia, se subordina modestamente al ama de casa en calidad de hermana menor. Desde luego se trata de cuestiones sumamente delicadas que requieren mucho tacto por parte de todos. Pero, cuando las circunstancias son favorables, se resuelve así un problema para el cual la cultura europea no encontró solución. Se sobreentiende que la femineidad observada en China corresponde tan poco al ideal establecido como el promedio de los matrimonios de Europa corresponde a los ideales conyugales europeos.

EL DICTAMEN

La Desposanda.

Las empresas traen desventura.

Nada que fuese propicio.


Una muchacha recibida en la familia sin ser esposa principal, debe conducirse con particular cautela y reserva. No debe intentar por sí sola desplazar al ama, pues esto implicaría desorden y acarrearía condiciones de vida insostenibles.
Lo mismo es válido para toda clase de relaciones libres entre la gente. Mientras que las relaciones legalmente ordenadas evidencian un firme nexo entre deberes y derechos, las relaciones humanas electivas destinadas a perdurar, se fundan puramente en una actitud de reserva inspirada en el buen tino.
El principio de tales vínculos por inclinación tiene máxima importancia en todas las relaciones del mundo. Pues de la alianza de Cielo y Tierra procede la existencia de la naturaleza toda, de modo que también entre los hombres la inclinación libre constituye el principio primero y último de la unión.

LA IMAGEN
 

Por encima del lago se halla el trueno:
La imagen de la muchacha que se casa.

Así el noble, por la eternidad del fin

reconoce lo perecedero.


El trueno excita las aguas del lago que reverberan a su zaga en olas rutilantes. Es esta la imagen de la muchacha que sigue al hombre de su elección. Empero, toda unión entre humanos encierra el peligro de que subrepticiamente se introduzcan desviaciones que conducen a malentendidos y desavenencias sin fin. Por lo tanto, es necesario tener siempre presente el fin. Cuando los seres andan a la deriva, se juntan y se vuelven a separar, según lo disponen los azares de cada día. Si, en cambio, apunta uno a un fin duradero, logrará salvar los escollos con que se enfrentan las relaciones más estrechas entre los humanos.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un nueve significa:
La muchacha que se casa como concubina.

Un cojo que puede pisar con firmeza.

Las empresas traen ventura.


Los príncipes de la antigüedad establecían una firme jerarquía entre las damas de palacio, subordinadas a la reina como suelen estarlo las hermanas menores respecto a la mayor. Procedían éstas con frecuencia de la familia de la reina, y ella misma las conducía hacia su esposo.
Esto significa que una muchacha joven, si de común acuerdo con la esposa ingresa en una familia, no ocupará exteriormente el mismo rango de aquélla; modestamente, se mantendrá en segundo plano. Pero sabiendo cómo integrarse en la relación total, adquirirá una posición enteramente satisfactoria, y se sentirá protegida por el amor de su esposo, al que da hijos.
El mismo significado se presenta en las relaciones entre funcionarios. Un príncipe tal vez disponga de un hombre que es su amigo personal y al que brinda su confianza. Este hombre, con buen tino, deberá ocupar un segundo plano a la vera del ministro oficial de Estado. Pero aun cuando, debido a semejante posición, se encuentre impedido como un lisiado, podrá con todo llevar a cabo alguna obra gracias a la bondad de su naturaleza.

Nueve en el segundo puesto significa:
Un tuerto que puede ver.

Es propicia la perseverancia de un hombre solitario.

En la situación presente la muchacha se ha unido a un hombre que la defrauda. Hombre y mujer han de actuar de consuno como los dos ojos. Aquí la muchacha se ha quedado sola. El hombre de su elección o bien ya no le es fiel, o bien ha fallecido. Pero ella no pierde la luz interior de la fidelidad. Por más que el otro ojo se haya apagado, ella se mantiene fiel aun en la soledad.

Seis en el tercer puesto significa:
La muchacha que se casa, como esclava.

Se casa como concubina.


Una muchacha de baja posición que no consigue marido, en ciertos casos todavía podrá arreglárselas como concubina.
La situación indica que uno desea con exceso alegrías que por vías normales no pueden obtenerse. Así se mete en una situación que no se aviene del todo con su propia dignidad. No se añade ninguna sentencia, ni siquiera una advertencia; simplemente se pone a descubierto la situación como tal, de modo que cada uno pueda extraer por sí mismo la correspondiente moraleja.

Nueve en el cuarto puesto significa:
La muchacha que se casa prorroga el plazo.

Un casamiento tardío llega a su tiempo.


La muchacha es muy valiosa; no quiere desperdiciarse, y pierde por eso el momento usual para el matrimonio. Pero esto no es perjudicial. Su pureza es recompensada y así finalmente encuentra, aunque tarde, al esposo que le está predestinado.

Seis en el quinto puesto significa:
El regente I casa a su hija.

Y entonces las bordadas vestiduras de la princesa

no fueron tan espléndidas como las de la sierva.

La luna, casi llena, trae ventura.


El regente I es Tang, el Consumador. Él dictó una ley según la cual también las princesas imperiales debían, en la vida matrimonial, subordinarse a sus maridos (cf. Nº 11, trazo 5). El emperador no espera cortejantes, sino que da a su hija en matrimonio según su arbitrio. De ahí que en este caso sea correcto que la familia de la muchacha tome la iniciativa.
Vemos aquí una muchacha de origen distinguido que, casándose en condiciones modestas, sabe adaptarse con gracia a la nueva situación. Está exenta de toda vanidad, expresada en los adornos externos; al casarse olvida su rango y se subordina al esposo, así como la luna que todavía no está llena del todo, no se enfrenta directamente con el sol.

Al tope un seis significa:
La mujer sostiene el cesto, pero no hay frutos en él.

El hombre apuñala a la oveja, pero no fluye sangre.

Nada que fuese propicio.


Durante el sacrificio ofrendado a los antepasados, a la mujer le correspondía dar las frutas en un cesto, y al hombre degollar personalmente el animal del sacrificio. En ese caso las formalidades se cumplen sólo superficialmente. La mujer toma un cesto vacío, el hombre apuñala una oveja ya sacrificada anteriormente, con el solo fin de guardar las formas. Pero esta actitud frívola, nada devota, no promete dicha alguna en el matrimonio.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9