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10 de agosto de 2015

Pasando el vado, Chi Chi



63 Pasando el vado, CHI CHI

En Señales de Amor, nueva traducción del clásico I Ching, de Stephen Karcher, (1):


Comenzando, ya en marcha, progresando;
cada cosa en su lugar; proceder con decisión. 


EL ESCENARIO
Cuando un exceso de seres se acumulan, hay que pensar en vadear el río de la vida. Así que llega el tiempo de Pasar el vado. Acéptalo. No tengas miedo. El vado culminado significa poner las cosas en su lugar.

ABRIENDO EL CAMPO
-Pasando, Chi: en curso, en progreso; completado, acabado, marca de pasado, de algo ya hecho; así, de esa manera. El ideograma muestra una persona comiendo, con la comida ya empezada.

-Vado, Chi: cruzar un río, superar un obstáculo, comenzar una acción; ayudar; culminar, llevar a término. El ideograma muestra agua corriendo en un vado.

LA RESPUESTA

Pasando el vado. El éxito vendrá
a través de lo pequeño.
Es un pronóstico favorable.
Iniciar las cosas abre el camino.
Llevarlas a término acarrea desorden.

Pasando el vado describe la relación o tu papel en ella, en términos de una acción que ya ha sido emprendida. La manera de encarar la situación es continuar con lo que estás haciendo ahora y cooperar activamente en el proceso. Adáptate a lo que venga, no trates de imponer tu voluntad. Todo está en su lugar. Este proceso puede traer provecho, conocimiento y alegría a tu relación. Genera conocimiento y buena fortuna al liberar energía transformadora. Refresca la situación continuamente, aportando ideas nuevas cada vez que puedas. Pon tu energía al servicio del actual proceso de tu amor. Tratar de forzar las cosas para culminar lo que sea arrastra la relación al desorden. Piensa en los problemas y peligros a los que os habéis enfrentado juntos. Estás exactamente en el lugar correcto. Continúa.


Este es un período importante en que los cambios pueden ocurrir de una manera rápida y fundamental. Si quieres cambiar tu relación actúa ahora. *


SÍMBOLO, REFLEXIÓN Y PRÁCTICA
Agua sobre el fuego. Pasando el vado. La conciencia interior y la buena voluntad para asumir riesgos crean una situación estable. Puedes acumular energía para un nuevo e importante paso.

-Reflexión: Lo que deseas con tu pareja ya se ha puesto en marcha. Sin embargo, es preciso tener cuidado, así que actúa con precaución. Considera la situación atentamente. Teneos en cuenta mutuamente. Actuad juntos tantas veces como podáis. La combinación de vuestros recursos traerá el resplandor de la luz compartida a la comprensión de lo que se necesita hacer. Apoyaos el uno al otro para alcanzar beneficios modestos en consonancia con las posibilidades inmediatas. Haced el pacto de alertaros el uno al otro si alguno de los dos intenta abarcar demasiado.

-Práctica: Emplea algún tiempo imaginando que ya has logrado tu objetivo futuro. Mientras lo haces, mantente atento a tu entorno físico más inmediato. Si una apertura interna real se produce de manera natural, haz algo que le de expresión.

Las líneas que se transforman


NUEVE EN EL PRIMER LUGAR

Frenas las ruedas.
Pones la cola en remojo.
No hay error.

Tienes una gran relación, pero has comenzado demasiado deprisa. Vuelve atrás y empieza de nuevo mucho más despacio. No es un error.
Dirección: Imagina la situación desde otra perspectiva. Acumula energía para un paso nuevo y decisivo.

SEIS EN EL SEGUNDO LUGAR

Una esposa pierde su velo.
No la persigas.
Al séptimo día ella misma volverá.

Parece como si lo que esperas y aprecias de esta relación se hubiera perdido. No te preocupes. No corras detrás. Cuando llegue el momento, lo encontrarás sin el menor esfuerzo. No te aflijas. Tendrás lo que deseas.
Dirección: Espera el momento oportuno para actuar. Convierte el conflicto en tensión creativa. La situación ya está cambiando.

NUEVE EN EL TERCER LUGAR

El ilustre antepasado
sojuzga las almas por todas partes.
Después de tres años, las controla.
No se sirve de gente inferior.

Los dos estáis embarcados en una gran empresa. Llevará tiempo culminarla. Mantén firme la intención y el objetivo. No escuches lo que los demás tratan de decirte. Al final, triunfarán vuestros corazones.
Dirección: Estás ante un nuevo comienzo. Deja a un lado las viejas ideas. Mantente abierto y aporta lo que sea necesario.

SEIS EN EL CUARTO LUGAR

Los vestidos de seda se convierten en harapos,
son una muestra de lo que puede ocurrir.
Sé cuidadoso hasta que termine el día.

Las cosas presentan un buen aspecto, pero podrían cambiar en un instante. Ten cuidado. Los dos estáis atravesando un momento importante. No os relajéis aún. Manteneos vigilantes.
Dirección: Revolución y renovación. Estás conectado con una fuerza creativa. Úsala bien.

NUEVE EN EL QUINTO LUGAR

El vecino del este sacrifica un buey.
La ofrenda del vecino del oeste
no tiene el mismo valor.
Viven en la realidad y aceptan sus bendiciones.

No intentes impresionar a tu pareja con ostentosos alardes. La sinceridad de tus sentimientos y tu dedicación a la relación son las cosas que realmente cuentan. Sé tú mismo. Así que acepta la bendición que tu sinceridad te proporciona.
Dirección: Acepta la dura tarea. Libera la energía contenida. La situación ya está cambiando.

SEIS EN EL SEXTO LUGAR

Te mojas la cabeza.
Adversidad.

Has ido demasiado lejos. Estás frente a peligros contra los que careces de medios. ¿Por qué continuar así?
Dirección: Busca amigos que te apoyen. Acumula energía para un paso nuevo y decisivo.


* En algunos símbolos encontrarás una nota después de la respuesta en la que se te indica que se trata de un período importante, un tiempo en el que las cosas pueden cambiar rápidamente. Esto quiere decir que si quieres cambiar en tus relaciones, es el momento de ejercitar tu energía


(1) Señales de Amor, nueva traducción del clásico I Ching - Stephen Karcher, Ed. Océano, 1ra. edición, Barcelona 2001 - ISBN 84-7556-218-3



29 de mayo de 2010

Chi Chi / Después de la Consumación


en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:



arriba K'an, Lo Abismal, el agua
abajo Li, Lo Adherente, el fuego



Este signo es una elaboración del signo T’ai, La Paz (Nº 11). La transición de la confusión al orden ha quedado consumada y, también en los detalles, todo se halla ahora en su sitio. Los trazos fuertes se encuentran en los puestos fuertes, los trazos débiles en los puestos débiles, es esta una constelación muy favorable. No obstante, da que pensar. Precisamente una vez alcanzado el equilibrio cabal, cualquier movimiento puede hacer que del estado de orden surja nuevamente la decadencia. Al único trazo fuerte que se ha trasladado hacia arriba, llevando así a la perfección ese orden en sus pormenores, le siguen por su natural tendencia los otros, y así se vuelve a generar súbitamente el hexagrama P’i, El Estancamiento (Nº 12)(1). De modo que este signo indica condiciones vigentes en un tiempo de culminación, que requieren extrema cautela.

(1)Según una antigua tradición, este hexagrama nace al intercambiar sus puestos los trazos quinto (yin) y segundo (yang) del hexagrama n°11, pero luego se transforma en el hexagrama n°12, cuando también los trazos yang primero y tercero siguen el ejemplo del segundo. (Nota del Traductor).

EL DICTAMEN

Éxito en lo pequeño. Es propicia la perseverancia.

Al principio ventura, al cabo confusiones.

La transición que va del tiempo viejo al tiempo nuevo ya ha sido llevada a cabo. En principio ya todo está en regla y sólo en los pormenores puede obtenerse algún éxito. Pero para ello hace falta observar la actitud que corresponde. Todo sigue su marcha como por sí mismo. Esto seduce fácilmente a un relajamiento de la tensión y a dejar su curso a las cosas, sin que uno se preocupe mucho de los diversos aspectos. Tal indiferencia, empero, es raíz de todos los males. De ella surgen necesariamente fenómenos de decadencia. Se enuncia aquí la regla que suele predominar en la historia. Pero esta regla no constituye una ley inexorable. Quien la comprenda será capaz de eludir sus efectos mediante una incesante perseverancia y cautela.

LA IMAGEN

El agua está por encima del fuego:

La imagen del estado Después de la Consumación.

Así el noble reflexiona sobre la desgracia

y por anticipado se arma contra ella.


Cuando el agua, en la marmita, cuelga sobre el fuego, ambos elementos están en mutua relación y debido a este hecho se genera energía. (Cf. La producción de vapor.) No obstante, la tensión que así se produce impone adoptar precauciones. Si el agua se desborda, se extingue el fuego y se pierde su función energética. Cuando el calor es excesivo, el agua se transforma en vapor y se pierde en el aire. Los elementos que en este caso están en relación recíproca y engendran así la energía, por su naturaleza guardan entre sí una recíproca hostilidad. Únicamente una extrema cautela puede evitar el daño. Así también en la vida hay circunstancias en que todas las fuerzas se equilibran y obran de consuno, y por lo tanto parecería estar en perfecto orden. Tan solo el sabio reconoce en tales épocas los momentos de peligro y sabe dominarlos mediante precauciones tomadas a tiempo.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un nueve significa:
El frena sus ruedas.

Se le hunde la cola en el agua.

No hay falta.


En épocas que siguen a una gran transición todo procura el progreso y desarrollo y empuja hacia delante. Pero este empuje inicial no es bueno y conduce con seguridad a la pérdida y la caída, porque se apunta demasiado lejos y el tiro sobrepasa el blanco. Un carácter fuerte, por lo tanto, no se deja contaminar por el embaucamiento general y frena a tiempo su marcha. De este modo, si bien no lo dejarán del todo intacto las desdichadas consecuencias del empuje general, éstas sin embargo solo lo alcanzarán en su espalda - como a un zorro que ya ha atravesado el agua solo llega a mojársele la cola -, pero esto no podrá perjudicarlo mayormente, ya que atinó a conducirse como correspondía.

Seis en el segundo puesto significa:
La mujer pierde la cortina de su carruaje.

No corras tras ella; al séptimo día la obtendrás.


Cuando una mujer viajaba o se trasladaba en carruaje, disponía de una cortina que la ocultaba de las miradas de los curiosos. Si esta cortina se extraviaba, habría sido contrario a las buenas costumbres seguir viaje. Traducido a términos de la vida pública esto significa que a alguien deseoso de realizar algo se le brinda, donde corresponde, la necesaria confianza que, por así decirlo, le hace falta para su protección personal. Precisamente en tiempos después de la consumación puede darse el caso de que los gobernantes se vuelvan presumidos y autoritarios y ya no se ocupen de prestar atención a hombres talentosos, pero desconocidos.
De ello surge por regla general la falsa ambición, el arribismo. Cuando a alguien no se le brinda confianza desde las esferas superiores, tiende a buscar recursos y modos de conquistarla y de hacerse notar. Aquí pues se aconseja no optar por semejante procedimiento indigno. “No lo busques”. No te abandones a merced del mundo externo; antes bien aguarda, tranquilamente, y cultiva con independencia tu valor personal. Los tiempos cambian. Una vez transcurridas las seis etapas del hexagrama, llegará la nueva era. Lo que a uno le pertenece, a la larga no puede perderse. Acudirá sin duda por sí mismo. Lo único que hace falta es saber esperar.

Nueve en el tercer puesto significa:
El ilustre antepasado castiga la tierra diabólica.

Al cabo de tres años la vence.

No se debe utilizar a los vulgares.

El “alto – o ilustre – antepasado” es el título dinástico del soberano Wu Ting de la dinastía Yin. Una vez que, con mano fuerte, hubo ordenado las condiciones de vida del reino, mantuvo prolongadas y arduas campañas bélicas coloniales con el fin de someter las regiones limítrofes septentrionales, habitadas por los hunos. Éstos representaban una constante amenaza de invasión. La situación descrita es la que indica que, luego de épocas de consumación, cuando ha surgido un nuevo poder y todo se halla en orden en el interior, comienza casi fatalmente la expansión colonial. En tal sentido, por regla general se debe contar con prolongadas luchas. A este respecto es particularmente importante una adecuada política colonial. No es lícito considerar las regiones duramente conquistadas como una institución para asilo de la gente que de algún modo se ha hecho intolerable en la patria, pero que todavía es suficientemente buena como para servir en las colonias. Así, por anticipado, se echaría a perder toda posibilidad de éxito. Esto rige tanto para asuntos de gran escala como para los pequeños asuntos; pues no sólo los Estados en vías de ascenso practican la política colonial. Toda empresa que aspira a ascender implica el impulso de expansión y los peligros que éste acarrea.

Seis en el cuarto puesto significa:
Las más bellas vestimentas se convierten en harapos.

Sé cauteloso todo el día.


En épocas de florecimiento cultural suelen producirse a veces conmociones que ponen a descubierto cierta corrupción interior de la sociedad, provocando entonces, en el primer momento, un gran revuelo. Sin embargo, puesto que la situación general es favorable, tales daños pueden remendarse sin dificultad para disimularlos ante la opinión pública. Entonces se desvanece todo recuerdo de esas cuestiones y las cosas parecen estar otra vez en perfecta paz. Pero al hombre avisado tales sucesos le sirven de serio indicio y no los descuida. Solo así podrán eludirse las malas consecuencias.

Nueve en el quinto puesto significa:
El hombre del Este que sacrifica a un buey

no recibe tanta dicha verdadera

como el hombre del Oeste con su pequeña ofrenda.


La actitud religiosa también se ve influida, en los tiempos después de la consumación, por la correspondiente disposición de ánimo. A las sencillas formas antiguas de los servicios religiosos, las sustituye una elaboración cada vez más rica y una pompa exterior cada vez mayor. Pero a tal despliegue de magnificencia le falta toda seriedad interior. La arbitrariedad humana reemplaza a la escrupulosa observancia de la voluntad divina. Ahora bien, mientras que el hombre ve lo que tiene delante de los ojos, Dios contempla el corazón. Por eso no desciende tanta bendición sobre una grandiosa pero fría ceremonia, como la que se posa sobre una ofrenda sencilla y devota.

Al tope un seis significa:
Se le hunde la cabeza en el agua. Peligro.


Para finalizar, todavía se añade aquí una advertencia. Después de atravesar las aguas, solo le puede hundir a uno la cabeza cuando con frivolidad vuelve a dirigirse hacia el agua. Mientras uno marcha hacia delante sin mirar atrás, se salva de este peligro. Pero hay cierta atracción seductora en el deseo de detenerse para mirar hacia atrás y contemplar el peligro superado. Lo cierto es que semejante vanidosa autocontemplación, como en un espejo, no aporta ninguna dicha. Esto solo conduce al peligro y si uno no se decide a tiempo a avanzar incesantemente hacia delante, será víctima de ese peligro.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9