27 de mayo de 2010

Ming I / El Oscurecimiento de la Luz


en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:


arriba K'un, Lo Receptivo, la Tierra
abajo Li, Lo Adherente, el fuego



Aquí el sol se ha hundido bajo la tierra; por lo tanto, se ha oscurecido, eclipsado. El nombre del signo equivale en realidad a Lesión de lo Claro, de ahí que las líneas individuales mencionen reiteradamente lesiones. La situación se presenta como exactamente opuesta a la del signo anterior. Allí vemos a un hombre sabio en calidad de jefe, que dispone de asistentes capaces y entre todos avanzan mancomunadamente; aquí en cambio aparece ocupando el puesto de autoridad un hombre tenebroso, y el hombre capaz y sabio sufre daño por él.

EL DICTAMEN

El Oscurecimiento de la Luz.
Es propicio ser perseverante en la emergencia.

Es preciso que ni aún en medio de circunstancias adversas se deje uno arrastrar indefenso hacia un doblegamiento interior de su voluntad y conducta. Esto es posible cuando se posee claridad interior y se observa hacia afuera una actitud transigente y dócil. Mediante tal actitud es posible superar aun el peor estado de necesidad. Ciertamente, en determinadas circunstancias dadas, se hace necesario que uno oculte su luz con el fin de poder preservar su voluntad frente a las dificultades que surgen en el contorno inmediato, y a pesar de ellas. La perseverancia ha de subsistir en lo más íntimo de la conciencia sin llegar a defenderse hacia afuera. Únicamente así podrá uno conservar su voluntad en medio de las contrariedades.

LA IMAGEN

La luz se ha sumergido en la tierra:
La imagen del Oscurecimiento de la Luz.
Así el noble convive con la gran muchedumbre;
oculta su resplandor y permanece lúcido sin embargo.

En tiempo de tinieblas es cuestión de ser cauteloso y reservado. No debe uno atraer inútilmente sobre sí poderosas enemistades por causa de una conducta o de modales desconsiderados. Si bien en tales épocas no debe uno compartir las costumbres de la gente, tampoco deben estas sacarse críticamente a la luz. Son momentos en que es necesario no pretender, en el trato con la gente, que uno lo sabe todo. Muchas cosas hay que deben dejarse como están si acceder, no obstante, al embaucamiento y caer así en el engaño.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un nueve significa:
Oscurecimiento de la luz durante el vuelo.
El baja las alas.
En su peregrinación el noble no come nada por tres días,
mas tiene a dónde ir.
El hostero tiene ocasión de chismear sobre él.

Con formidable resolución pretende uno elevarse por encima de todos los obstáculos. Pero tropieza con el destino hostil. Entonces se retira, se aparta, se hace a un lado. Son tiempos difíciles. Es preciso seguir avanzando presurosamente y sin descanso, sin que uno encuentre una morada duradera. Cuando alguien se niega interiormente a asumir compromisos y prefiere seguir siendo leal a sus principios, debe afrontar la necesidad, la indigencia. Sin embargo, mantendrá con toda firmeza la meta a la cual se empeña en llegar, aún cuando la mente en cuya casa se aloja no lo comprenda o lo difame.

Seis en el segundo puesto significa:
El oscurecimiento de la luz lo hiere en el muslo izquierdo.
El aporta ayuda con la fuerza de un caballo. Ventura.

Aquí el regente de la luz ocupa una posición subordinada. Es herido por el regente de las tinieblas. Pero la lesión no pone en peligro su vida, tan sólo constituye un impedimento. La salvación es todavía posible. El afectado no piensa sí mismo, sino únicamente en la salvación de los demás que también se ven amenazados. Por eso, con todas sus fuerzas, se empeña en salvar lo que pueda salvarse. Es esta forma de obrar consecuente con el deber reside la ventura.

Nueve en el tercer puesto significa:
Oscurecimiento de la luz durante la cacería en el Sur.
Se captura a su cabecilla principal.
No debe esperarse demasiado pronto la perseverancia.

Al parecer está obrando una contingencia del azar. Mientras el hombre leal y fuerte interviene con empeñosa actividad con el objeto de establecer el orden, sin ninguna clase de segundas intenciones, se topa como por pura casualidad con el cabecilla del desorden y lo captura. De este modo se logra la victoria. Pero la supresión de los abusos no ha de procurarse con excesiva precipitación. Tal actitud traería malas consecuencias, ya que los abusos se habían desorbitado durante demasiado tiempo.

Seis en el cuarto puesto significa:
El penetra en la cavidad izquierda del abdomen.
Se obtiene el corazón del oscurecimiento de la luz,
y se abandona el portón y el cortijo.

Se encuentra uno en la proximidad del caudillo de las tinieblas y se entera así de sus pensamientos más secretos. De este modo se llega a saber que ya no debe esperarse mejoría alguna y que se está a tiempo y en condiciones de abandonar el lugar de la calamidad antes de que ésta irrumpa.

Seis en el quinto puesto significa:
Oscurecimiento de la luz como en el caso del príncipe Chi.
Es propicia la perseverancia.

El príncipe Chi vivía en la corte del tenebroso tirano Chou Hsin, el cual, sin ser nombrado, sirve como ejemplo histórico de base para toda la situación. El príncipe Chi era pariente del tirano, motivo por el cual no le era posible retirarse de la corte, de modo que ocultó su disposición bondadosa y simuló locura. Así se lo mantuvo como esclavo, sin que las adversidades exteriores lograran desviarlo de sus convicciones. Surge de ello una enseñanza para quienes en época de tinieblas no pueden abandonar su sitio. Junto a una invencible perseverancia en lo interior deben duplicar su cautela hacia afuera, para sustraerse al peligro.

Al tope un seis significa:
No luz, sino oscuridad.
Primero se elevó hacia el cielo,
luego se precipitó a las simas de la tierra.

Se ha alcanzado aquí el colmo de las tinieblas. La potencia tenebrosa tuvo al comienzo tan alta posición que pudo herir a todos los seres buenos y esclarecidos.
Pero al fin ella perece, a consecuencia de sus propias tinieblas, pues el mal ha de hundirse en el mismo instante en que vence plenamente al bien, consumiéndose así la fuerza a la cual hasta ese momento debió su existencia.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9

7 comentarios:

  1. Hola Hermano Mayor Tegularius,
    escribo para agradecerte. Has subido en tus entradas de los hexagramas los ideogramas, y los puedo copiar, no están protegidos. Como tantos otros hacen.
    Los uso recientemente en mis interpretaciones, y expanden mi comprensión y la de los que los miran acompañando el texto.
    Eso es lo que te quiero agradecer, gracias hermano.
    No puedo seguir entrando a tu blog sin que lo sepas, me hace sentir como un ladrón.
    Un abrazo afectuoso

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  2. Hola Marta, me parece bien que te sirvan, que entres y los uses sin pedir permiso, que para eso están ahí. Yo hago eso con las cosas que me gustan las tomo y las comparto.

    Un abrazo y feliz año!

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  3. Feliz Año del Dragón de Agua, en tiempos de Ming I, esto es un alivio. Un saludo y mis mejores deseos. Gracias por tu Blog

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  4. Gracias, igualmente para vos Semela.

    Un abrazo

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  5. Hola, Hermano Mayor. Me valgo constantemente de tu blog, porque tiene el texto original de un libro del I Ching que ya no poseo, el volumen bastante grueso de la traducción de Richard Whilhelm. Me costó mucho encontrar algo parecido en la web, así que tu aporte es invalorable. No obstante, al leer este hexagrama, me pareció que le faltaba una parte, al comienzo, antes del dictamen, si es que la memoria no me falla. Espero que te sirva la observación. ¡Agradecida!

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  6. Ya lo verifico... y gracias por el aporte

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  7. Bueno, verifiqué el texto con el de la versión completa de Sudamericana y no falta nada. Quizás te refieras en tu recuerdo a la tercera parte de ese mismo libro, donde el texto es más completo porque se agregan partes de las diez alas y otros comentarios de Richard Wilhelm.

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