24 de mayo de 2010

Shih Ho / La Mordedura Tajante


en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:


arriba Li, Lo Adherente, el fuego
abajo Chen, Lo Suscitativo, el trueno



El signo representa una boca abierta (cf. Nº 27; I), entre cuyos dientes hay un obstáculo (en el cuarto puesto). Por consiguiente no pueden juntarse los labios. Para poder hacerlo es necesario atravesar el obstáculo mordiéndolo enérgicamente. El hexagrama se compone además de los signo que indican trueno y rayo, mostrando así cómo en la naturaleza los obstáculos se eliminan violentamente. El hecho de atravesar el obstáculo mordiéndolo con energía supera el impedimento que se opone a la unión. La tormenta, con truenos y rayos, vence la tensión perturbadora presente en la atmósfera. Recurrir al proceso judicial y la penalidad correspondiente vence las perturbaciones de la armoniosa convivencia, ocasionadas por criminales y calumniadores. A diferencia del signo Nº 6, El Pleito, donde se trata de procesos civiles, en este caso se trata de proceso penal.

EL DICTAMEN

La Mordedura Tajante tiene éxito.
Es propicio administrar justicia.

Cuando un obstáculo se opone a la unión, el éxito se obtiene atravesándolo con una enérgica mordedura. Esto rige en todas las circunstancias. En todos los casos en que no se logra la unidad, ello se debe a que es demorada por un entrometido, un traidor, un obstaculizador, alguien que frena. Entonces es necesario intervenir a fondo y con energía, para que no surja ningún perjuicio duradero. Tales obstáculos conscientes no desaparecen por sí mismos. El enjuiciamiento y castigo se hacen necesarios para provocar la intimidación y la consiguiente eliminación.
Pero es preciso proceder al respecto de un modo adecuado. El signo compone de Li, claridad, y Chen, conmoción. Li es blando, Chen es duro. La dureza y la conmoción sin más serían demasiado vehementes al aplicar castigos. A su vez, la claridad y la blandura serían demasiado débiles. Pero los atributos de ambos trigramas unidos generan la medida justa. Es importante que el hombre que decide, representado por el quinto trazo, sea de naturaleza bondadosa, aun cuando en virtud de su posición, inspire una actitud de gran respeto.

LA IMAGEN

Trueno y rayo: la imagen de la Mordedura Tajante.
Así los reyes de antaño
afirmaban las leyes mediante penalidades claramente establecidas.

Las penalidades son aplicaciones ocasionales de las leyes. Las leyes contienen el registro de los castigos. Reina claridad cuando al establecer los castigos se discrimina entre leves y graves de acuerdo con los correspondientes delitos. Esto lo simboliza la claridad del relámpago. La afirmación de las leyes se lleva a cabo mediante la justa aplicación de los castigos. Esto es simbolizado por el terror del trueno. Claridad y severidad cuyo objetivo es mantener a los hombres en observación del debido respeto. Los castigos no son importantes en sí mismos. Los obstáculos en la convivencia de los hombres se acrecientan siempre por la falta de claridad en las determinaciones penales y debido a la negligencia en su ejecución. Únicamente mediante la claridad y una resuelta rapidez en la ejecución de los castigos se afirman las leyes.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un nueve significa:
Tiene metidos los pies en el cepo, al punto de desaparecer los dedos.
No hay defecto.

Cuando alguien, ya en el primer intento de cometer algo malo, sufre inmediatamente el castigo, la pena suele ser leve. Tan sólo los dedos de los pies son cubiertos por el cepo. De este modo se le impide seguir pecando y logra liberarse de las faltas. Es esta una advertencia para detenerse a tiempo en el camino del mal.

Seis en el segundo puesto significa:
Muerde a través de carne blanda, al punto de desaparecer la nariz.
No hay defecto.

Es fácil distinguir en el presente caso entre justicia e injusticia. Es como cuando uno muerde a través de carne blanda. Pero se topa con un pecador duro, empedernido, y entonces, debido a la excitación, se excede un poco en su cólera. La desaparición de la nariz durante la dentellada significa que uno pierde el delicado sentido del olfato a causa de su indignación. Pero esto no perjudica gran cosa, pues el castigo como tal es justo.

Seis en el tercer puesto significa:
Muerde carne vieja desecada y se topa con algo venenoso.
Pequeña humillación. No hay defecto.

Alguien debe ejecutar un castigo y no dispone para ello de suficiente poder y prestigio. Por lo tanto, los castigados no se someten. Se trata de una causa vieja –simbolizada por carne de venado con sal- y al respecto uno choca con dificultades. La vieja carne está echada a perder. Uno atrae sobre sí, al ocuparse del asunto, venenosas manifestaciones de odio; a causa de ello cae en una situación un tanto vergonzosa. Mas como el requerimiento del tiempo fue castigar, permanecerá libre de tacha a pesar de todo.

Nueve en el cuarto puesto significa:
Muerde carne seca cartilaginosa.
Obtiene flechas metálicas.
Es propicio
tener presente las dificultades y ser perseverante.
¡Ventura!

Deben vencerse dificultades muy grandes. Poderosos adversarios han de ser castigados. Esto es muy fatigoso. Sin embargo se logra. Es necesario, empero, ser muy duro como el metal y recto como una flecha, para vencer tales dificultades. Si uno las conocer y persevera, alcanzará la ventura. Finalmente la difícil tarea obtendrá éxito.

Seis en el quinto puesto significa:
Muerde carne fibrosa desecada.
Obtiene oro amarillo.
Ser consciente del peligro, con perseverancia.
No hay defecto.

Tiene uno que resolver un caso por cierto nada fácil, pero claro. El carácter propio tiende sin embargo a la benevolencia. Por eso es necesario concentrarse, para ser como el oro amarillo, vale decir imparcial –el amarillo es el color del centro- y leal como el oro. Únicamente si uno se mantiene constantemente consciente de los peligros que surgen de la responsabilidad que uno ha tomado sobre sí, permanecerá libre de faltas.

Al tope un nueve significa:
Tiene metido el cuello en el collar de madera
al punto de desaparecerle las orejas.
¡Desventura!

En este caso, a diferencia de la línea inicial, se trata de un hombre incorregible. Lleva como castigo el collar de madera. Pero sus orejas desaparecen dentro del mismo.
Ya no se oye las advertencias, se muestra sordo frente a ellas. Este empecinamiento conduce a la desventura.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9

Kuan / La Contemplación (La Vista)


en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:


arriba Sun, Lo Suave, el viento
abajo K'un, Lo Receptivo, la Tierra



El nombre chino del signo, con una ligera variación de acento adquiere una doble connotación. Por un lado significa el contemplar, por otro el ofrecerse a la vista, el modelo. Tales ideas son sugeridas por el hecho de que el signo puede ser concebido como imagen de una torre, como las que se veían con frecuencia en la antigua China. Desde esas, torres o atalayas se abarcaba una amplia perspectiva en derredor, y por otra parte una torre de ese tipo situada sobre una montaña, era visible desde lejos. De este modo el hexagrama simboliza a un soberano que hacia lo alto contempla la ley del Cielo, y hacia abajo las costumbres del pueblo; pero que, además, dado su buen gobierno, constituye un elevado modelo para las masas. El signo se adjudica al octavo mes (septiembre octubre). La fuerza luminosa va retirándose, la oscura se encuentra una vez más en ascenso. Este aspecto, sin embargo, no se toma en cuenta para la explicación total del signo.

EL DICTAMEN

La Contemplación.
Se ha cumplido la ablución, pero aún no la ofrenda. Pleno de confianza levantan la mirada hacia él.

El acto sacrificial comenzaba en China con una ablución y una libación, con lo cual se convocaba a la divinidad. Luego se ofrendaban los sacrificios. El lapso que media entre ambos actos es el más sagrado, pues es el momento de máximo recogimiento interior. Cuando la devoción está plena de fe y es sincera, el contemplarla ejerce un efecto transformador sobre quienes son sus testigos. Así puede observarse una sagrada seriedad en la naturaleza, en la regularidad con que transcurren todos los acontecimientos naturales. A un hombre predestinado a influir sobre la humanidad la contemplación del sentido divino .del acaecer universal le confiere los medios para ejercitar idénticos efectos. Para ello hace falta un recogimiento interior como el que produce la contemplación religiosa en hombres grandes y fuertes en su fe. Así contemplan ellos las misteriosas leyes divinas de la vida y, mediante la máxima seriedad de su recogimiento interior, dan lugar a que estas leyes se cumplan en su propia persona. En consecuencia, de la visión que ellos presentan de sí mismos, surge un misterioso poder espiritual que actúa sobre los hombres y los conquista sin que ellos adquieran conciencia de cómo ocurre.

LA IMAGEN

El viento planea sobre la tierra:
la imagen de La Contemplación. Así los antiguos reyes visitaban las regiones del mundo, contemplaban al pueblo y brindaban enseñanza.

Cuando el viento sopla sobre la tierra llega a todas partes y la hierba se inclina ante su poder: dos procesos que encuentran su confirmación en este signo. Adquirían realidad en las instituciones de los antiguos reyes, pues éstos, por una parte, emprendían viajes regulares para poder contemplar a su pueblo, de modo que nada que fuese una costumbre viva en el seno del pueblo pudiera escapárseles: por otra parte, ponían en vigor su influencia gracias a tales costumbres, si eran desatinadas, se modificaban.
El conjunto alude al poder de una personalidad superior. Tal personalidad abarcará con su visión a la gran muchedumbre de los hombres y percibirá sus verdaderas disposiciones y pensamientos, de manera que ningún engaño sea posible ante él, y por otra parte su mera existencia, lo imponente de su personalidad, producirá en ellos una poderosa impresión, de modo que se guiarán por su orientación como la hierba se orienta de conformidad con el viento.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un seis significa:
Contemplación de párvulo.
Para un hombre inferior no es defecto. Para un noble es humillante.

Una contemplación de lejos, carente de comprensión, es la que aquí se caracteriza. Hay alguien que actúa, pero sus acciones no son comprendidas por los hombres comunes. Esto no tiene gran importancia con respecto a la masa. Comprendan ellos o no los actos del sabio que gobierna: tales actos redundarán en su beneficio. Mas para un hombre superior algo así es humillante. Éste no ha de contentarse con una necia a irreflexiva contemplación de los influjos reinantes. Deberá contemplarlos y tratar de comprenderlos en sus nexos y relaciones.

Seis en el segundo puesto significa:
Contemplación a través del resquicio de la puerta.
Propicio para la perseverancia de la mujer.

A través del resquicio de la puerta se tiene una visión restringida. Se mira desde adentro hacia afuera. El modo de contemplar aparece aquí subjetivamente limitado. Uno lo refiere todo a sí mismo; no es capaz de colocarse en el lugar del otro, de sentir sus móviles. Esto está bien para una buena ama de casa. No hace falta que ella entienda nada de los asuntos del mundo. Pero para un hombre que debe actuar en la vida pública, semejante forma de contemplación limitada y egoísta tendrá, desde luego, malas consecuencias. (1)

(1) La diferencia en la valoración de la conducta del hombre y la mujer no se limita a la antigua China, la imagen diseñada por Schiller en “La Campana” para caracterizar al ama de casa se mueve enteramente en la misma órbita.

Seis en el tercer puesto significa:
Contemplación de mi vida
decide sobre progreso o retroceso.

Llegamos aquí al punto de transición. Ya no mira tanto hacia afuera para obtener imágenes más o menos restringidas o confusas, sino que la contemplación la dirige sobre sí mismo para obtener una orientación con respecto a sus decisiones. Esta contemplación adentrada constituye precisamente el modo de superación del ingenuo egoísmo en alguien que todo lo contempla únicamente desde su propio punto de vista. Así llega a la reflexión y con ello a la objetividad. El autoconocimiento, empero, no consiste en ocuparse de los propios pensamientos, sino de los efectos que emanan de uno. Únicamente los efectos producidos por la vida ofrecen una imagen que nos autoriza a decidir qué es progreso o retroceso.

Seis en el cuarto puesto significa:
Contemplación de la luz del reino.
Es propicio actuar como huésped de un rey.

Aquí se alude a un hombre que conoce los secretos para llevar a un reino a su florecimiento. Un hombre así ha de ser colocado en un puesto decisivo desde el que pueda actuar. Debe ser un huésped, por así decirlo; esto es, debe poder actuar con autonomía, y merece que se lo honre y que no se lo use como instrumento.

Nueve en el quinto puesto significa:
Contemplación de mi vida.
El noble está libre de fallas.

Un hombre que ocupa un puesto de autoridad y hacia quien los demás elevan la mirada ha de estar constantemente dispuesto al auto examen. La forma correcta de hacerlo no consiste, empero, en ponerse a meditar pasivamente sobre sí mismo, sino antes bien en el examen de los efectos que emanan de uno. Únicamente siendo buenos tales efectos y ejerciendo uno una buena influencia sobre otros, la contemplación de 1a propia vida le dará la satisfacción de verse libre de faltas.

Al tope un nueve significa:
Contemplación de su vida.
El noble está libre de tacha.

Mientras que la línea anterior representaba a un hombre que se contempla a sí mismo, en este punto, en la posición más alta, queda excluido todo lo personal, todo lo que se refiere al propio yo.
Se presenta aquí a un sabio que liberado del yo y más allá del trajín mundanal, contempla las leyes de la vida, descubriendo así, como cosa suprema, la posibilidad de quedar libre de fallas.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9