28 de mayo de 2010

Kuei Mei / La Muchacha que se Casa


en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:


arriba Chen, Lo Suscitativo, el trueno
abajo Tui, Lo Sereno, el lago



Arriba se halla Chen, el hijo mayor, abajo Tui, la hija menor. El hombre toma la delantera, la muchacha le sigue gozosa. Se describe así el ingreso de la muchacha en la casa del hombre. Hay en total cuatro signos que describen las relaciones entre cónyuges. El Nº 31, Hsien, "Influjo omnímodo" describe la atracción que se ejerce recíprocamente en una joven pareja. El Nº 32, Heng, "La Duración", describe las condiciones duraderas del matrimonio. El Nº 53, Chien, "La Evolución", describe los procesos demorados Y ceremoniales al concertarse un matrimonio correcto. Kuei Mei, "El Casamiento de la Muchacha" *, muestra finalmente a un hombre de edad mayor seguido por una joven muchacha que se va a casar con él.

* Es este uno de los ejemplos (mencionados en el prólogo del traductor) donde el propio R. Wilhelm pone en evidencia la gran variabilidad de las posibles traducciones de los ideogramas chinos y de sus combinaciones. Kuei Mei (Güi Me en la transliteración de Wilhelm) puede significar tanto "se casa la muchacha" como "el casamiento de la muchacha", o "la muchacha que se casa" entre otras posibles variantes usadas por otros traductores del texto (v. vol. suplementario). Asimismo matiza aquí Wilhelm la traducción de hsien, que en el titulo del hexagrama 31 sólo se denomina "El influjo (El cortejo)". El hexagrama 54 se refiere sin embargo, esencialmente, a un prototipo de concubina. (N. del T.).

Observación: Formalmente predomina en China la monogamia. Cada hombre tiene una sola mujer oficial. Esta alianza, que concierne menos a sus participantes que a las familias, se celebra bajo estricta observancia de las formas. Mas el hombre conserva el derecho de prestar oído también a inclinaciones más tiernas de índole personal y sentimental. Más aún: constituye el deber más bello de una buena esposa prestarle ayuda al respecto. De esta manera la relación se torna hermosa y abierta. La muchacha que, elegida por el hombre, ingresa en la familia, se subordina modestamente al ama de casa en calidad de hermana menor. Desde luego se trata de cuestiones sumamente delicadas que requieren mucho tacto por parte de todos. Pero, cuando las circunstancias son favorables, se resuelve así un problema para el cual la cultura europea no encontró solución. Se sobreentiende que la femineidad observada en China corresponde tan poco al ideal establecido como el promedio de los matrimonios de Europa corresponde a los ideales conyugales europeos.

EL DICTAMEN

La Desposanda.

Las empresas traen desventura.

Nada que fuese propicio.


Una muchacha recibida en la familia sin ser esposa principal, debe conducirse con particular cautela y reserva. No debe intentar por sí sola desplazar al ama, pues esto implicaría desorden y acarrearía condiciones de vida insostenibles.
Lo mismo es válido para toda clase de relaciones libres entre la gente. Mientras que las relaciones legalmente ordenadas evidencian un firme nexo entre deberes y derechos, las relaciones humanas electivas destinadas a perdurar, se fundan puramente en una actitud de reserva inspirada en el buen tino.
El principio de tales vínculos por inclinación tiene máxima importancia en todas las relaciones del mundo. Pues de la alianza de Cielo y Tierra procede la existencia de la naturaleza toda, de modo que también entre los hombres la inclinación libre constituye el principio primero y último de la unión.

LA IMAGEN
 

Por encima del lago se halla el trueno:
La imagen de la muchacha que se casa.

Así el noble, por la eternidad del fin

reconoce lo perecedero.


El trueno excita las aguas del lago que reverberan a su zaga en olas rutilantes. Es esta la imagen de la muchacha que sigue al hombre de su elección. Empero, toda unión entre humanos encierra el peligro de que subrepticiamente se introduzcan desviaciones que conducen a malentendidos y desavenencias sin fin. Por lo tanto, es necesario tener siempre presente el fin. Cuando los seres andan a la deriva, se juntan y se vuelven a separar, según lo disponen los azares de cada día. Si, en cambio, apunta uno a un fin duradero, logrará salvar los escollos con que se enfrentan las relaciones más estrechas entre los humanos.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un nueve significa:
La muchacha que se casa como concubina.

Un cojo que puede pisar con firmeza.

Las empresas traen ventura.


Los príncipes de la antigüedad establecían una firme jerarquía entre las damas de palacio, subordinadas a la reina como suelen estarlo las hermanas menores respecto a la mayor. Procedían éstas con frecuencia de la familia de la reina, y ella misma las conducía hacia su esposo.
Esto significa que una muchacha joven, si de común acuerdo con la esposa ingresa en una familia, no ocupará exteriormente el mismo rango de aquélla; modestamente, se mantendrá en segundo plano. Pero sabiendo cómo integrarse en la relación total, adquirirá una posición enteramente satisfactoria, y se sentirá protegida por el amor de su esposo, al que da hijos.
El mismo significado se presenta en las relaciones entre funcionarios. Un príncipe tal vez disponga de un hombre que es su amigo personal y al que brinda su confianza. Este hombre, con buen tino, deberá ocupar un segundo plano a la vera del ministro oficial de Estado. Pero aun cuando, debido a semejante posición, se encuentre impedido como un lisiado, podrá con todo llevar a cabo alguna obra gracias a la bondad de su naturaleza.

Nueve en el segundo puesto significa:
Un tuerto que puede ver.

Es propicia la perseverancia de un hombre solitario.

En la situación presente la muchacha se ha unido a un hombre que la defrauda. Hombre y mujer han de actuar de consuno como los dos ojos. Aquí la muchacha se ha quedado sola. El hombre de su elección o bien ya no le es fiel, o bien ha fallecido. Pero ella no pierde la luz interior de la fidelidad. Por más que el otro ojo se haya apagado, ella se mantiene fiel aun en la soledad.

Seis en el tercer puesto significa:
La muchacha que se casa, como esclava.

Se casa como concubina.


Una muchacha de baja posición que no consigue marido, en ciertos casos todavía podrá arreglárselas como concubina.
La situación indica que uno desea con exceso alegrías que por vías normales no pueden obtenerse. Así se mete en una situación que no se aviene del todo con su propia dignidad. No se añade ninguna sentencia, ni siquiera una advertencia; simplemente se pone a descubierto la situación como tal, de modo que cada uno pueda extraer por sí mismo la correspondiente moraleja.

Nueve en el cuarto puesto significa:
La muchacha que se casa prorroga el plazo.

Un casamiento tardío llega a su tiempo.


La muchacha es muy valiosa; no quiere desperdiciarse, y pierde por eso el momento usual para el matrimonio. Pero esto no es perjudicial. Su pureza es recompensada y así finalmente encuentra, aunque tarde, al esposo que le está predestinado.

Seis en el quinto puesto significa:
El regente I casa a su hija.

Y entonces las bordadas vestiduras de la princesa

no fueron tan espléndidas como las de la sierva.

La luna, casi llena, trae ventura.


El regente I es Tang, el Consumador. Él dictó una ley según la cual también las princesas imperiales debían, en la vida matrimonial, subordinarse a sus maridos (cf. Nº 11, trazo 5). El emperador no espera cortejantes, sino que da a su hija en matrimonio según su arbitrio. De ahí que en este caso sea correcto que la familia de la muchacha tome la iniciativa.
Vemos aquí una muchacha de origen distinguido que, casándose en condiciones modestas, sabe adaptarse con gracia a la nueva situación. Está exenta de toda vanidad, expresada en los adornos externos; al casarse olvida su rango y se subordina al esposo, así como la luna que todavía no está llena del todo, no se enfrenta directamente con el sol.

Al tope un seis significa:
La mujer sostiene el cesto, pero no hay frutos en él.

El hombre apuñala a la oveja, pero no fluye sangre.

Nada que fuese propicio.


Durante el sacrificio ofrendado a los antepasados, a la mujer le correspondía dar las frutas en un cesto, y al hombre degollar personalmente el animal del sacrificio. En ese caso las formalidades se cumplen sólo superficialmente. La mujer toma un cesto vacío, el hombre apuñala una oveja ya sacrificada anteriormente, con el solo fin de guardar las formas. Pero esta actitud frívola, nada devota, no promete dicha alguna en el matrimonio.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9

Chien / La Evolución


en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:


arriba Sun, Lo Suave, el viento, la madera
abajo Ken, El Aquietamiento, la montaña




El signo se compone de Sun (madera, penetración) arriba, o sea afuera, y Ken (montaña, quietud) abajo, o sea adentro. Un árbol sobre la montaña se desarrolla lentamente, conforme a un orden dado, y en consecuencia se halla firmemente arraigado. Surge así la idea de la evolución que avanza paulatinamente, paso a paso. También las cualidades de las figuras se señalan así: adentro hay quietud, tranquilidad, que protege de actitudes irreflexivas, y afuera penetración, que hace posible la evolución y el progreso.

EL DICTAMEN

La Evolución. Casan a la muchacha. ¡Ventura!
Es propicia la perseverancia.

Es vacilante la evolución que conduce a que la muchacha siga al hombre a su hogar. Es necesario cumplir las diversas formalidades antes de que se realice la boda. Esta paulatina evolución puede transferirse también a otras circunstancias, siempre que se trate de relaciones correctas de cooperación, por ejemplo cuando se designa a un funcionario. En tales casos hay que esperar que las cosas se desarrollen correctamente. Un procedimiento precipitado no sería bueno. Lo mismo ocurre finalmente cuando se pretende ejercer influencia sobre otros. También en este caso se trata de una vía evolutiva correcta lograda mediante el cultivo de la propia personalidad. Todo el influjo ejercido a la manera de los agitadores carece de efecto duradero.
También en lo interior la evolución ha de emprender el mismo camino, si se aspira a tener resultados duraderos.
Lo suave, lo que se adapta, y que sin embargo al mismo tiempo penetra, es lo externo, que debe surgir de la tranquilidad interna.
Precisamente lo paulatino de la evolución hace necesaria la constancia. Pues únicamente la constancia logra que a pesar de todo el lento progreso no se pierda en la arena.

LA IMAGEN

Sobre la montaña hay un árbol: la imagen de la evolución.
Así permanece el noble en digna virtud
a fin de mejorar las costumbres.

El árbol sobre la montaña es visible a lo lejos y su evolución influye en la imagen del paisaje de toda la comarca No emerge rápidamente hacia arriba como las plantas de pantano, antes bien su crecimiento se produce paulatinamente. También el efecto que se ejerce sobre los hombres puede ser paulatino Ningún influjo o despertar repentino tiene efecto persistente. Y para lograr este progreso en la opinión pública, en las costumbres públicas, es preciso que la personalidad adquiera gravitación e influencia. Esto se logra mediante un cuidadoso y constante trabajo dedicado al propio desarrollo moral.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un seis significa:
La oca avanza poco a poco
en su vuelo hacia la ribera.
El joven hijo está en peligro.
Hay habladurías. Ningún defecto.

Las diferentes líneas individuales tienen todas por símbolo el vuelo paulatino de la oca. La oca es el símbolo de la fidelidad conyugal. Se dice de ella que luego de la muerte del cónyuge no se une con otros.

La primera línea muestra la primera estación en el vuelo de las aves acuáticas que parten del agua hacia las alturas. Llegan a la ribera. La situación es la de una persona joven, solitaria, que quiere comenzar a realizarse en la vida. Como no tiene a nadie que salga a su encuentro, sus primeros pasos son lentos y vacilantes, y se ve rodeada de peligros. Naturalmente, la critican de múltiples maneras. Pero precisamente las dificultades contribuyen a que no se precipite, y así logra progresar.

Seis en el segundo puesto significa:
La oca avanza poco a poco hacia la roca.
Comer y beber en paz y concordia. ¡Ventura!

La roca es un sitio seguro, junto a la ribera. La evolución ha dado un paso más. Uno ha superado la incertidumbre inicial, encontrando una situación segura para su vida, gracias a la cual se tiene un pasar aceptable. Este primer éxito, que inaugura la vía de la posible actuación efectiva, confiere al ánimo cierto regocijo, y uno avanza tranquilizado hacia el porvenir.
Se dice de la oca que llama a sus compañeras cuando encuentra alimento; he aquí la imagen de paz y dichosa concordia. No tiende uno a conservar su felicidad para sí solo, sino que se muestra dispuesto a compartirla con otros.

Nueve en el tercer puesto significa:
La oca avanza poco a poco hacia el altiplano.
El hombre parte y no regresa.
La mujer lleva un niño en su seno pero no lo da a luz.
¡Desventura!
Es propicio defenderse de los bandidos.

El seco altiplano no es bueno para la oca. Si avanza hacia allí, es que ha extraviado su camino yendo demasiado lejos. Esto contraria la ley de la evolución.
Lo mismo ocurre también en la vida humana. Cuando no se deja que las cosas evolucionen tranquilamente, y prematuramente se precipita uno en la lucha, tal conducta acarreará la desventura. Pone uno en juego su propia vida y en consecuencia se hunde la familia. Pero esto no es necesario en absoluto; es mera consecuencia de haber transgredido la ley de la evolución natural. Si uno no sale por sí mismo en busca de la evolución natural. Si uno no sale por sí mismo en busca de la lucha, sino más bien se limita a conservar vigorosamente su sitio, rechazando ataques injustificados, todo irá bien.

Seis en el cuarto puesto significa:
La oca avanza poco a poco hacia el árbol.
Tal vez consiga una rama chata. Ningún defecto.

El árbol no es un lugar apropiado para una oca. Pero si ésta es inteligente, encontrará una rama plana sobre la cual podrá pararse. También en la vida se le presentan a uno a menudo, en el transcurso de la evolución, situaciones que no le corresponden y que uno difícilmente podrá defender sin peligro. En tal caso es necesario ser juicioso y transigente. Así, en medio del peligro, podrá hallarse un sitio seguro en el cual sea posible vivir.

Nueve en el quinto puesto significa:
La oca avanza poco a poco hacia la cumbre.
Durante tres años la mujer no concibe un hijo.
Finalmente, nada puede trabarla. ¡Ventura!

La cumbre es un sitio elevado. Cuando uno ocupa un puesto elevado, se produce fácilmente el aislamiento. La persona de quien uno depende lo desconoce: la mujer es ignorada por su marido, el funcionario por su jefe. Esto ocurre por obra de gente falsa que se ha entrometido. Por consiguiente, las relaciones permanecen estériles y nada se realiza. Pero es característico de la evolución que en su curso tales malentendidos se disipen, y que finalmente se produzca la unión a pesar de todo.

Al tope un nueve significa:
La oca avanza poco a poco hacia las altas nubes.
Sus plumas pueden utilizarse en la danza sagrada.
¡Ventura!

Aquí la vida aparece concluida. La obra tiene perfección cabal. Su senda avanza hacia lo alto, hacia el cielo, como el vuelo de las ocas una vez que han abandonado del todo el suelo terrenal. Ahí vuelan entonces y mantienen el orden de su vuelo, formando figuras trazadas por rigurosas líneas.Y cuando caen sus plumas desde lo alto, éstas pueden ser utilizadas como adorno durante las pantomimas de las danzas sagradas ofrecidas en el templo. Así la vida de un hombre perfecto es una luminaria para los hombres de la tierra que levantan hacia él la mirada y lo toman por modelo.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9