24 de diciembre de 2008

Ch'ien / La Modestia



en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:

arriba K'un, Lo Receptivo, la Tierra
abajo, Ken, El Aquietamiento, la montaña



El signo se compone de Ken, el Aquietamiento, la montaña, y K'un. La montaña es el hijo menor de lo Creativo, el representante del Cielo sobre la Tierra. Ella dispensa las bendiciones del Cielo, nubes y lluvia que se acumulan en torno a su cumbre, derivándolas hacia abajo, y luego brilla transfigurada en la luz celestial. Esto enseña la modestia y sus efectos cuando se da en hombres elevados y fuertes. En lo alto se halla K'un, la Tierra. El atributo de la Tierra es su bajura, mas precisamente por eso se la representa en este signo en situación elevada, puesto que se encuentra en lo alto, por encima de la montaña. Esto enseña el efecto de la modestia tratándose de hombres sencillos y de baja condición: de este modo ellos se ven enaltecidos.

EL DICTAMEN

La Modestia va creando el éxito.
El noble lleva a buen término.

La ley del Cielo vacía lo lleno y llena lo modesto: cuando el sol se halla en su punto más alto, debe declinar, de acuerdo con la ley del Cielo: y cuando se encuentra en lo más hondo bajo la tierra, se encamina hacia un nuevo ascenso. Conforme a la misma ley, la luna, una vez llena, comienza a decrecer, y estando vacía vuele a aumentar. Esta ley celeste actúa también y tiene sus efectos, en el sino de los hombres. La ley de la Tierra es modificar lo lleno y afluir hacia lo modesto: las altas montañas son derruidas por las aguas y los valles se rellenan. La ley de los poderes del sino es dañar lo lleno, y dispensar la dicha a lo modesto. Y también los hombres odian lo lleno y, aman lo modesto.
Los destinos se guían por leyes fijas que actúan y se cumplen con necesariedad. Él hombre, empero, tiene en sus manos el recurso de configurar su destino, y su éxito en ello depende de si se expone mediante comportamiento al influjo de las fuerzas cargadas de bendición o de destrucción. Si el hombre está en elevada posición y se muestra modesto, resplandece con la luz de la sabiduría. Cuando está en baja posición y se muestra modesto, no puede ser pasado por alto. De este modo logra el noble llevar a término su obra sin vanagloriarse de lo hecho.

LA IMAGEN

En medio de la tierra hay una montaña:
la imagen de La Modestia.
Así disminuye el noble lo que está de más
y aumenta lo que está de menos.
Sopesa las cosas y las iguala.

La tierra, en cuyo interior se oculta una montaña, no ostenta su riqueza, pues la altura de la montaña sirve para compensación de las hondonadas y cavidades. Así se complementan lo alto y lo profundo, y el resultado es la llanura. Éste es el símbolo de la modestia, que señala que aquello que ha requerido una prolongada acción y efecto, aparece como obvio y fácil. Así procede el noble cuando establece el orden sobre la tierra. Él compensa los opuestos sociales que son fuente de desunión, de falta de paz, y crea con ello condiciones justas y lianas. (1)

(1) Se observa en este hexagrama una serie de paralelos con la doctrina profética y cristiana de la Biblia, verbigracia:
»El que se eleva a sí mismo habrá de ser rebajado. El que se rebaja a sí mismo habrá de ser elevado.»
»Todos los valles habrán de ser elevados y todas las montañas y Minas habrán de ser rebajadas y lo que es desigual habrá de hacerse llano y lo que es corcovado será listo». (Is.40, 4)
»Dios se resiste a los altaneros, mas a los humildes concede gracia. También el juicio Final en la religión parsi indica rasgos similares. Y con respecto al versículo citado en último término habría que mencionar también el concepto griego sobre la envidia de los dioses.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un seis significa:
Un noble modesto en su modestia
bien puede atravesar las grandes aguas. ¡Ventura!

Una empresa peligrosa como el cruce de una gran corriente de agua se ve sumamente dificultada cuando deben tomarse en cuenta grandes exigencias y consideraciones. Resulta fácil, en cambio, cuando se la realiza con prontitud y sencillez. Por eso la disposición de ánimo de la modestia, enteramente exenta de pretensiones, resulta apta para llevar a cabo aun empresas difíciles, porque ella no implica exigencias ni condiciones previas, sino que con facilidad y derechura lleva la cosa a su término; pues donde no se manifiestan pretensiones, no surgen tampoco resistencias.

Seis en el segundo puesto significa:
Modestia que se manifiesta. La perseverancia trae ventura.

Cuando alguien tiene llenó el corazón, se le rebasa también la boca. Si alguien es interiormente tan modesto que esa predisposición aparece visible en su comportamiento externo, tal cosa redunda en venturoso beneficio para él: pues de esta manera obtiene por sí mismo la posibilidad de una acción perseverante que nadie puede reprimir.

Nueve en el tercer puesto significa:
Un noble meritorio por su modestia lleva a buen término.
¡Ventura!

He aquí el centro del signo, donde se enuncia su secreto. Mediante grandes realizaciones, bien pronto adquiere uno gran renombre. Si se dejara encandilar por la fama, aparecería muy pronto la crítica y se presentarían dificultades. Si, en cambio, a pesar de los méritos, permanece modesto, será bien querido, se hará popular y conquistará las fuerzas auxiliares necesarias para conducir a buen término la obra emprendida.

Seis en el cuarto puesto significa:
Nada que no sea propicio
para la modestia en movimiento.

Todo tiene su medida. También la modestia en la conducta puede resultar exagerada. En este caso es perfectamente adecuada, puesto que la situación entre un ayudante meritorio, abajo, y un gobernante benévolo, arriba, trae consigo una enorme responsabilidad. No debe abusarse de la confianza del superior, y los méritos del inferior no deben ocultarse. Existen por cierto funcionarios que no se destacan. Ellos encuentran respaldo en la letra de las ordenanzas, declinan toda responsabilidad, aceptan remuneraciones sin rendir lo que corresponde, ostentan títulos que en realidad no tienen significado alguno. La modestia que aquí se menciona es lo contrario que todo esto. En una situación semejante la modestia se manifiesta precisamente en que tino cumple su labor con interés.

Seis en el quinto puesto significa:
No hacer gala de riqueza frente a su prójimo.
Es propicio atacar con violencia.
Nada que no sea propicio.

La modestia difiere de la condición del débil bonachón que deja que todo siga su curso. Si uno ocupa un puesto responsable, en ciertas circunstancias también se hace necesario Intervenir enérgicamente y a fondo, Mas para ello hace falta que uno no trate de actuar jactándose de su superioridad: más bien es preciso tener certeza con respecto a quienes forman el medio ambiente. La intervención a fondo ha de ser puramente objetiva y no debe implicar nada que pueda herir a alguien personalmente. Así se evidenciará la modestia aunque en el rigor.

Al tope un seis significa:
Modestia que se manifiesta.
Es propicio hacer que se pongan en marcha ejércitos,
a fin de castigar la propia ciudad y el propio país.

El que realmente toma en serio su modestia ha de procurar que ésta se ponga de manifiesto en la realidad. En este sentido debe proceder con gran energía. Si surge alguna hostilidad, nada más fácil que buscar la culpa en el otro. Un hombre débil acaso se retire entonces, ofendido, refugiándose en sí mismo, sintiendo autocompasión y tomando por modestia su actitud de no defenderse: La verdadera modestia se manifiesta procediendo uno vigorosamente a poner orden, y en ese sentido comenzará con el propio yo y con su círculo más estrecho al aplicar los castigos. Únicamente cuando uno tiene el valor necesario para hacer marchar sus ejércitos contra sí mismo, podrá realizarse algo vigoroso. (2)

(2) Pocos signos hay en el Libro de las Mutaciones en los que todas las líneas sean únicamente favorables como en el caso del signo de la Modestia. De ello se desprende cuán alta es la estima que la sabiduría china siente por esta virtud.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9

30 de agosto de 2008

Ta Yu / La Posesión de lo Grande


en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:



arriba Li, Lo Adherente, la llama
abajo Ch'ien, Lo Creativo, el Cielo



El fuego en lo alto del Cielo alumbra a lo lejos, y todas las cosas pasan a la luz y se manifiestan. El débil trazo quieto ocupa el puesto de honor y todos los demás trazos, fuertes, están en correspondencia con él. Quien, ocupando un puesto elevado, es modesto y benévolo, lo obtiene todo como si acudiera a sus manos. *

*. El sentido de este signo concuerda con la palabra de Jesús: "Bienaventurados los mansos, pues ellos poseerán el reino de la Tierra."

EL DICTAMEN

La Posesión de lo Grande: Elevado Logro.

Los dos signos primarios indican que la fuerza y la claridad se unen. La Posesión de lo Grande está predeterminada por el destino y en correspondencia con el tiempo. ¿Cómo es posible que ese débil trazo tenga la fuerza suficiente como para retener y poseer a los trazos fuertes? Lo es gracias a su desinteresada modestia. Es éste un tiempo propicio. Hay fortaleza en lo interior, y claridad y cultura en lo exterior. La fuerza se manifiesta con finura y autodominio. Esto confiere elevado logro y riqueza. * *

** Podría pensarse que el signo "La Solidaridad", Nº 8, es más favorable todavía, puesto que allí un trazo fuerte reúne en su torno a los cinco débiles. No obstante, el Dictamen pronunciado en este caso: "Elevado Logro", es mucho más favorable. Esto se debe al hecho de que en aquel caso los solidarios reunidos por el fuerte gobernante son tan sólo simples súbditos, mientras que aquí el manso gobernante tiene a su lado únicamente a hombres fuertes y capaces que lo apoyan como ayudantes.

LA IMAGEN

El Fuego en lo alto del Cielo:
la imagen de La Posesión de lo Grande.
Así el noble frena el mal y fomenta el bien,
obedeciendo con ello la buena voluntad del Cielo.

El sol en lo alto del cielo que alumbra todo lo terrenal, es el símbolo de la posesión en gran escala. Mas semejante posesión ha de ser correctamente administrada. El sol saca a la luz del día lo malo y lo bueno. El hombre debe combatir y refrenar el mal y fomentar y favorecer el bien. Únicamente de este modo corresponde uno a la buena voluntad de Dios que sólo quiere el bien y no el mal.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un nueve significa:
Ninguna relación con lo dañino, esto no es un defecto.
Si permanece uno consciente de la dificultad,
quedará libre de defecto.

Una gran posesión que aún se encuentra en su período inicial y no ha sido atacada en modo alguno, permanece sin tacha; pues aún no se da la ocasión de cometer faltas. Pero hay muchas dificultades que deben vencerse todavía. Únicamente manteniendo alerta su conciencia ante tales dificultades llega uno a ser de verdad interiormente libre de toda posibilidad de arrogancia o malversación y ha prevenido así, en principio, toda posible falla.

Nueve en el segundo puesto significa:
Un gran carruaje para cargarlo.
Se puede emprender algo. Ningún defecto.

Una gran posesión consiste no sólo en la cantidad de bienes que uno tiene a su disposición, sino y ante todo en su movilidad y aplicabilidad. En este caso, podrá uno utilizarlos en bien de empresas a realizar y permanecerá libre de escrúpulos y de faltas. El gran carruaje que puede cargarse con muchas cosas y con el que puede viajarse lejos, sugiere la existencia de hábiles ayudantes que tiene uno a su lado, idóneos para su tarea. A gente así puede confiarse la carga de una gran responsabilidad, lo cual es realmente necesario cuando se trata de empresas importantes.

Nueve en el tercer puesto significa:
Un príncipe lo ofrenda al Hijo del Cielo.
Un hombre pequeño no sabe hacerlo.

Es cosa de un hombre magnánimo y de pensamiento libérrimo e] no considerar su posesión como propiedad exclusivamente personal y de ponerla más bien a disposición del soberano o del bien público. Adopta así un punto de vista correcto frente a la posesión que, en cuanto propiedad privada, jamás puede ser duradera. Un hombre de corazón estrecho, un hombre mezquino, ciertamente no es capaz de semejante actitud. En su caso una gran posesión acarrea daños, puesto que en vez de sacrificar él intenta conservar. *

* Se expresa aquí, con respecto a la posesión, el mismo principio fundamental que se manifiesta en la palabra: "Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará." S. Lucas, 17, 33.

Nueve en el cuarto puesto significa:
Establece una diferencia
entre sí y su prójimo.
No hay defecto.

Esto caracteriza una situación que surge entre vecinos ricos y poderosos y que acarrea peligro. Es cuestión entonces de no mirar ni a derecha ni a izquierda, sino de permanecer libre de envidia y del intento de lograr lo mismo que otros. Así quedará uno libre de falIas.**

** Una traducción diferente y generalmente aceptada diría: Él no confía en su abundancia. No hay defecto.
Así significada que uno se mantiene exento de defectos teniendo como si no tuviera.

Seis en el quinto puesto significa:
Aquel cuya verdad es afable y sin embargo digna,
tendrá ventura.

La situación es sumamente favorable. Sin coacción externa y sólo en virtud de una franqueza espontánea, conquista uno a los hombres, al punto de que también ellos respondan con simpatía y franca sinceridad.
No obstante, en tiempos de posesión de lo grande la mera mansedumbre no es suficiente, pues podría surgir, paulatinamente, la impertinencia. Esta aparición de la impertinencia ha de ser dignamente mantenida dentro de sus límites y entonces la ventura será cierta.

Al tope un nueve significa:
El es bendecido desde el Cielo. ¡Ventura!
Nada que no fuese propicio.

En la plenitud de la posesión y del poder conserva uno la modestia y honra al sabio que se mantiene apartado del ajetreo mundanal. Con tal actitud, se coloca uno bajo el influjo de las bendiciones que llegan del cielo, y todo irá bien.
Confucio dice acerca de este trazo: "Bendecir significa ayudar. El Cielo ayuda al que se entrega, los hombres ayudan al veraz. Quien se conduce con veracidad y es abnegado en su pensar, y además tiene en alta estima a los dignos, ése recibe la bendición del Cielo. Encuentra Ventura y no hay nada que no sea propicio."

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9

T'ung Jen / Comunidad con los Hombres



en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:



arriba Ch'ien, Lo Creativo, el Cielo
abajo Li, Lo Adherente, la llama



La imagen del signo primario superior, Ch'ien, es el Cielo, la del inferior, Li, es la llama. Por su naturaleza el fuego llamea hacia arriba, hacia el cielo. Esto sugiere la idea de comunidad. Es la segunda línea la que, gracias a su carácter central, reúne en torno de silos cinco trazos fuertes. Este signo es un opuesto complementario del Nº 7, El Ejercito. Allí: en lo interior peligro, en lo exterior obediencia como cualidad esencial del ejercito beligerante, el cual requiere para su cohesión a alguien fuerte entre los muchos débiles. Aquí: en lo interior claridad, en lo exterior fuerza, como cosa esencial para la pacifica unión de los hombres, que para su cohesión requiere a uno que sea blando entre los muchos firmes.

EL DICTAMEN

Comunidad con hombres en lo libre: éxito.
Es propicio atravesar las grandes aguas.
Propicia es la perseverancia del noble.

La real comunidad entre los hombres ha de llevarse a cabo sobre la base de una participación cósmica. No son los fines particulares del yo, sino las metas de la humanidad lo que produce una duradera comunidad entre los hombres: por eso esta dicho: comunidad con hombres en lo libre tiene éxito. Cuando predomina la unión de este tipo, pueden llevarse a cabo aun las tareas difíciles y peligrosas, como el cruce de las grandes aguas. Mas para poder encaminar la existencia de tal comunidad, hace falta un conductor perseverante y esclarecido, cuyas metas sean claras, evidentes y entusiasmadoras y a las que sepa convertir en realidad, con toda energía. (El trigrama interior significa claridad, el exterior fuerza.)

LA IMAGEN

Cielo junto con fuego:
la imagen de La Comunidad con los Hombres.
Así estructura el noble las tribus y discrimina las cosas.

El cielo posee la misma dirección de movimiento que el fuego, y, sin embargo, se distingue de este. Así como los cuerpos luminosos del cielo sirven para la partición y estructuración del tiempo, también la sociedad humana y todas las cosas que realmente forman conjuntos, han de estar orgánicamente estructuradas. La comunidad no ha de ser una mezcla de individuos ni una mezcla de cosas -esto seria caos y no comunidad-, sino que requiere una estructurada diversificación si es que ha de conducir al orden.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un nueve significa:
Comunidad con hombres en el portal. Ningún defecto.

El comienzo de una unión de hombres debe tener lugar ante la puerta. Todos se hallan igualmente próximos entre si. Todavía no existen aspiraciones particulares de ninguna especie, y así no se comete falta alguna. Los fundamentos de toda unión han de ser accesibles de igual modo a todos los participantes. Eventuales convenios secretos acarrean desventura.

Seis en el segundo puesto significa:
Comunidad con hombres en el clan: humillación.

Aquí aparece el peligro de un partido separatista, basado en intereses personales y egoístas. Semejantes partidismos exclusivistas, que no ofrecen lugar a todos, que necesariamente condenan a una parte de los hombres con el fin de juntar a los restantes, tienen su origen en motivos bajos y, por lo tanto conducen, a la larga, a la humillación.

Nueve en el tercer puesto significa:
Esconde armas en el matorral,
sube a la alta colina que está delante.
Durante tres años no se levanta.

La comunidad se ha convertido en desconfianza. Uno recela de los demás, establece una emboscada secreta y trata de espiar al otro desde lejos. Tiene que habérselas con un adversario duro sobre el que no se puede triunfar de este modo. Quedan señalados aquí obstáculos que obstruyen el camino hacia la comunidad con otros. Uno mismo abriga segundas intenciones, y ocasionalmente trata de ganarle al otro por sorpresa. Pero esto precisamente es lo que provoca la desconfianza: trata uno de descubrir las mismas astucias también en el adversario e intenta encontrarlas mediante el espionaje. En consecuencia se aleja cada vez más de una verdadera comunidad. Cuanto más dure este estado tanto más se alejará uno convirtiéndose en un extraño.

Nueve en el cuarto puesto significa:
El sube a su muralla, no puede atacar. ¡Ventura!

En este punto, viene acercándose la reconciliación después de la desavenencia. Ciertamente subsisten todavía murallas separadoras, desde cuya altura se enfrentan unos con otros. Pero las dificultades son demasiado grandes. Uno experimenta una emergencia, y esta emergencia lo hace reflexionar. No es posible luchar, y en eso precisamente se basa la ventura.

Nueve en el quinto puesto significa:
Los hombres en comunidad primero lloran y se lamentan, pero luego ríen.
Después de grandes luchas logran encontrarse.

Se trata de dos personas exteriormente separadas, pero unidas en sus corazones. Sus posiciones, en la vida los mantienen separados. Se levantan entre ellos muchos obstáculos e impedimentos que los entristecen. Pero no permiten que ningún obstáculo los desuna, y permanecen fieles el uno al otro. Y aunque la superación de tales obstáculos involucre graves luchas, ellos vencerán, a pesar de todo, y entonces su tristeza se transformará en alegría una vez que puedan reencontrarse.

Kung Tse dice al respecto:
"La vida conduce al hombre serio por abigarrados y tortuosos senderos.
A menudo frena la fuerza de la andanza, luego vuelve a enderezarse.
Ya un elocuente contenido logra verterse libremente en palabras,
Ya la pesada carga del saber debe encerrarse en el silencio.
Mas allí donde dos hombres están acordes en lo honda de su corazón.
Quiebran la fortaleza aun de bronces o aceros.
Y allí donde dos hombres se entienden plenamente en lo hondo de su corazón,
Sus palabras son dulces y fuertes como aroma de orquídeas."


Al tope un nueve significa:
Comunidad con hombres en la pradera: no hay arrepentimiento.

Aquí falta la cálida adhesión del corazón. En verdad el afectado ya se encuentra más allá de la comunidad con otros. Pero uno se adhiere. La comunidad no abarca a todos, sino tan sólo a los que exteriormente conviven juntos. La pradera es el campo de pastoreo delante de la ciudad. La última meta de la unión de la humanidad no se ha alcanzado aquí todavía. Pero uno no tiene por qué reprocharse nada. Se adhiere a la sociedad sin objetivos particulares.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9

P'i / El Estancamiento


en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:



arriba Ch'ien, Lo Creativo, el Cielo
abajo K'un, Lo Receptivo, la Tierra




Este signo es el opuesto exacto del anterior. El Cielo, en lo alto, se va retirando cada vez más hacia las simas. Las fuerzas creativas se mantienen desconectadas. Es el tiempo del estancamiento, de la decadencia. El signo se adjudica al séptimo mes (agosto-septiembre), período cuando el año ya ha
sobrepasado su punto de culminación y viene preparándose el marchitamiento otoñal.


EL DICTAMEN

El Estancamiento.
Hombres malignos no favorecen

la perseverancia del noble.

Lo grande se va, llega lo pequeño.

Cielo y Tierra no mantienen trato entre sí todas las cosas se vuelven rígidas. Los superiores y los inferiores carecen de mutua relación, y confusión y desorden reinan sobre la tierra. En lo interior está lo oscuro, y lo luminoso se halla afuera; en lo interior hay debilidad, afuera dureza: en lo interior se hallan los vulgares los nobles se encuentran afuera. La índole de los vulgares está en ascenso, la índole de los nobles está en mengua. Los nobles, empero, no se dejan inducir a error en lo que concierne a sus principios. Aun cuando ya no les queda ninguna posibilidad de acción, siguen siendo leales a sus principios y se retira, ocultándose.

LA IMAGEN
 

Cielo y Tierra no se unen: la imagen del estancamiento.
Así el noble se retira, refugiándose en su valer interior,

con el fin de eludir dificultades.

No permite que le honren con ingresos.


Cuando en la vida pública reina una mutua desconfianza, a raíz de la influencia que ejercen los vulgares, resulta imposible toda acción fructífera, puesto que es falsa la base. Por eso el noble bien sabe lo que debe hacer en tales circunstancias. No se deja seducir por brillantes ofertas con las que se pretende hacerlo participar en la actividad pública; ésta sólo sería peligros para él, ya que se sentiría incapaz de unirse a las infamias de los demás. Por esta causa esconde sus méritos y se retira manteniéndose oculto.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un seis significa:
Cuando uno arranca faláridas, salen adheridas hierbas del césped.

Cada cual a su manera.

La perseverancia trae ventura y éxito.


El texto es casi el mismo que el de la primera línea del signo anterior, sólo que en un sentido inverso. Alí uno arrastra al otro consigo en su retirada de la vida pública. Por eso en este caso el texto no dice “las empresas aportan ventura”, sino “la perseverancia aporta ventura y éxito”. Únicamente por el hecho de saber uno cómo retirarse a tiempo cuando las posibilidades de acción ya no existen, se elude la humillación y se obtiene éxito en un sentido superior, gracias a la capacidad de salvaguardar la personalidad en su verdadero valor.

Seis en el segundo puesto significa:
Ellos soportan y toleran,
esto significa ventura para los vulgares.
Al gran hombre el Estancamiento le sirve para el logro.


Los vulgares se muestran dispuestos a adular de un modo rastrero a sus jefes. Tolerarían también al noble si éste les ayudara a disipar la confusión. Sería la salvación para ellos. El gran hombre, empero, soporta con calma las consecuencias del estancamiento. Él no se mezcla a las hordas de los vulgares. Su lugar, no está entre ellos. De este modo, asumiendo personalmente el sufrimiento, procura éxito a sus principios.

Seis en el tercer puesto significa:
Ellos sobrellevan la vergüenza.


Los vulgares que han alcanzado ilegítimamente sus posiciones, sienten que no están a la altura de la responsabilidad que han asumido. Así comienzan –por lo pronto sin dar muestras de ello hacia fuera- a avergonzarse en secreto. Este es el principio de un viraje hacia la mejoría.

Nueve en el cuarto puesto significa:
Quien obra obedeciendo la orden del Altísimo

permanece sin falla.

Los que congenian con él disfrutarán de la bendición.

El tiempo del estancamiento se aproxima a un vuelco. El hombre que desea restaurar el orden, ha de sentirse llamado a hacerlo y gozar del necesario prestigio. Quien quisiera imponerse como restaurador por su propia voluntad y decisión, podría ocasionar errores y fracasos. Pero el que está predestinado verá que las condiciones del momento favorecen, y su bendición será compartida por todos los que profesen las mismas ideas.

Nueve en el quinto puesto significa:
El Estancamiento cede. ¡Ventura para el gran hombre!

“¡Y si se malograra, si se malograra!”
De éste modo lo ata a un haz de vástagos de morera.


El tiempo cambia. Ha llegado el hombre justo capaz de restaurar el orden. Por lo tanto: ¡Ventura! Mas precisamente tales tiempos de transición requieren el temor y temblor. El éxito se afirmará únicamente en virtud de una extrema preocupación que sin cesar imponga la reflexión: “’Y si se malograra!” Cuando se trunca de un tajo a un arbolillo de morera, brota de su raíz una serie de retoños particularmente firme. Por ese motivo la consolidación del éxito se simboliza mediante la imagen de atarlo a una mata de vástagos de morera. Confucio dice al respecto: “Surge peligro allí donde uno se siente seguro en su sitio. Amenaza el hundimiento donde uno trata de conservar su perduración. Surge la confusión allí donde uno mantiene todo en orden. Por eso el noble, cuando se siente seguro, no olvida el peligro, ni olvida el hundimiento cuando siente estabilidad, ni la confusión cuando lo rodea el orden. De tal modo logra su propia seguridad y también se preserva el reino.”

Al tope un nueve significa:
El estancamiento cesa.

Primero estancamiento, luego ventura.


El estancamiento no dura eternamente. Es cierto que no cesa por sí mismo; antes bien es necesario que aparezca el hombre adecuado que le pondrá fin. Es esta la diferencia entre La Paz y El Estancamiento: La Paz requiere para mantenerse un duradero esfuerzo; abandonada a sí misma se convertiría en estancamiento y decadencia. El tiempo de decadencia, en cambio, no se convierte por sí mismo en paz y florecimiento, sino que requiere un esfuerzo para ser eliminado. Con ello se señala la actitud creadora del hombre, indispensable para que el mundo alcance el orden.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9

23 de junio de 2008

T’ai / La Paz


en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:


arriba K'un, Lo Receptivo, la Tierra
abajo Ch'ien, Lo Creativo, el Cielo


Lo Receptivo, cuyo movimiento se dirige hacia abajo, está arriba; Lo Creativo, cuyo movimiento se dirige hacia arriba, se sitúa abajo. Por lo tanto sus influjos se encuentran uno a otro, se relacionan armoniosamente, y así todos los seres florecen y prosperan. El signo se adjudica al primer mes (febrero-marzo), durante el cual las fuerzas de la naturaleza preparan una nueva primavera.

EL DICTAMEN

La paz. Lo pequeño se va, llega lo grande.
¡Ventura! ¡Éxito!

En la naturaleza, este signo alude a una época en la cual, por así decirlo, reina el cielo sobre la tierra. El Cielo se ha colocado por debajo de la Tierra. Así sus fuerzas se unen en íntima armonía. De ello emana paz y bendición para todos los seres. En el mundo humano se trata de una época de concordia social. Los encumbrados condescienden con los de abajo. Y los de abajo, los inferiores, abrigan sentimientos amistosos para con los elevados, y así llega a su término toda contienda.
En lo interior, en el centro, en el puesto decisivo, se halla lo luminoso; lo oscuro está afuera. Así lo luminoso actúa con vigor y lo oscuro se muestra transigente. De este modo ambas partes obtienen lo que les corresponde. Cuando, en la sociedad, los buenos ocupan una posición central y tienen el gobierno en sus manos, también los malos experimentan su influjo y se vuelven mejores. Cuando, dentro del hombre, reina el espíritu que procede del cielo, su influjo abarca también a la sensualidad y ésta obtiene así el sitio que le corresponde. Las líneas individuales ingresan en el signo desde abajo, y arriba vuelven a abandonarlo: de este modo los pequeños, los débiles, los malos están yéndose, y ascienden los grandes, los fuertes, los buenos. Este hecho es fuente de ventura y éxito.

LA IMAGEN

Cielo y Tierra se unen: la imagen de La Paz.
Así reparte y completa el soberano
el curso de cielo y tierra,
fomenta y ordena los dones de cielo y tierra,
con lo cual asiste al pueblo.

Cielo y tierra cultivan su trato y unen sus efectos. Esto da por resultado una época general de florecimiento y prosperidad. Semejante corriente de energía ha de ser regulada por el soberano de los hombres. Este lo lleva a cabo mediante la distribución. Así el tiempo indiferenciado, de acuerdo con la secuencia de sus fenómenos, es subdivido por el hombre en estaciones del año y , en virtud de definiciones humanas, el espacio que todo lo abarca aparece diferenciado por puntos cardinales. De esta manera la naturaleza, con su avasalladora plenitud de fenómenos, se ve limitada y controlada. Por el otro lado, es necesario estimular a la naturaleza en lo que produce. Esto sucede cuando se adapta su producción a la época que le corresponde y al lugar correcto, pues con ello se incrementa el rendimiento natural. Tal actividad de estímulo y sujeción de la naturaleza constituye una labor que redunda en beneficio del hombre.*

* La misma idea se encuentra expresada en estos versos de Goethe:
Para encontrarte en lo infinito
has de diferenciar para luego juntar.


LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un nueve significa:
Cuando se arranca faláridas, sale adherida la hierba del césped.
Cada cual a su manera. Las empresas traen ventura.

En épocas de florecimiento todo hombre capaz que es llamado a desempañar un puesto, arrastra consigo, inmediatamente, a otros de igual disposición, así como cuando uno arranca finas faláridas, las extrae junto con un manojo de briznas o tallos unidos entre sí por las raíces. En semejantes épocas, al presentarse la oportunidad de actuar en gran escala, el designio del hombre capacitado es abrirse camino en la vida y realizar algo.

Nueve en el segundo puesto significa:
Soportar a los incultos con benevolencia,
atravesar el río resueltamente,
no descuidar lo lejano,
no tomar en consideración a los compañeros:
así tal vez se logre andar por el camino del medio.

En tiempos de florecimiento es importante, antes que nada, poseer la grandeza interior necesaria para soportar a la gente imperfecta. Pues para un gran maestro no existe ningún material estéril. No hay nada que no le sirva para algo. Sin embrago, esta magnanimidad no implica, en modo alguno, negligencia o debilidad. Precisamente en épocas de florecimiento debe uno hallarse dispuesto para atreverse a afrontar aun empresas peligrosas como el cruce de un río, en caso necesario. Del mismo modo es cuestión de no descuidar lo lejano, sino de ocuparse más bien, escrupulosamente, de todos los detalles. Sobre todo debe uno cuidarse de caer en partidismos, o bajo el dominio de facciones. Pues aun cuando se destaquen el mismo tiempo quienes profesen las mismas ideas, no deben formar un partido basado en esa mutua solidaridad; antes bien cada uno ha de cumplir con su propio deber. Estos cuatro factores sirven para superar el peligro subrepticio del paulatino relajamiento que acecha en todo período de paz, y de este modo se conquistará el justo camino medio para actuar.

Nueve en el tercer puesto significa:
Ningún llano al que no siga un declive,
ninguna ida a la que no siga el retorno.
Sin defecto es quien se mantiene perseverante frente al peligro.
No te lamentes de ésta verdad,
disfruta la dicha que todavía posees.

Todo lo terrenal está sujeto al cambio. Al florecimiento le sigue la decadencia. He aquí la ley eterna que rige sobre la tierra. Si bien puede hacerse que lo malo retroceda, no es posible eliminarlo en forma duradera. Volverá. Esta convicción podría provocar melancolía, pero es necesario que esto no suceda. Sólo ha de servir a fin de que uno no se deje encandilar por la dicha. Teniendo presente el peligro, uno perseverará y no cometerá ninguna falta. Mientras la esencia interior del hombre se mantenga más fuerte y más plena que la dicha externa, mientras interiormente mantengamos nuestra superioridad frente al destino, la dicha seguirá siéndonos fiel.

Seis en el cuarto puesto significa:
El desciende aleteando, sin jactarse de su riqueza,
en unión con su prójimo, sin malicia y veraz.

En épocas de mutua confianza, los de elevada posición, con toda sencillez y sin hacer caso de sus riquezas, se juntan con los de abajo. Esto no sucede por imposición de las circunstancias, sino correspondiendo a una disposición íntimamente sentida. En tales casos la aproximación se da con toda espontaneidad, puesto que se basa en una profunda convicción interior.

Seis en el quinto puesto significa:
El soberano I concede su hija en matrimonio.
Esto trae bendición y elevada ventura.

El soberano I es Tang *, el consumador y perfeccionador. Él había determinado que las princesas imperiales, a pesar de ocupar un rango más elevado que los esposos a quienes se daban en matrimonio, debían obedecer a sus esposos como lo hacían otras esposas. También en este caso se alude a una unión realmente modesta entre alto y bajo, destinada a aportar felicidad y bendición.

Al tope un seis significa:
La muralla se desploma de vuelta al foso.
Ahora no emplees ejércitos.
En la propia ciudad proclama tus órdenes.
La perseverancia trae humillación.

El cambio, al que ya se alude en el centro del signo, se ha producido. La muralla de la ciudad vuelve a caer en el foso del cual había sido extraída. Se desencadena el desastre. En este caso es cuestión de someterse al destino, de no pretender detenerlo con una resistencia violenta.
Lo único que queda por hacer es resguardarse, en el seno del círculo más estrecho. Si, como es usual, pretendiera uno perseverar en una tenaz resistencia al mal, el derrumbe sería peor aún y su consecuencia sería la humillación.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9

Lü / El Porte



en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:


arriba Ch'ien, Lo Creativo, el Cielo
abajo Tui, Lo Sereno, el lago


El Porte representa, por una parte, el modo correcto de conducirse. Arriba se halla el Cielo, el padre; abajo el lago, la menor de las hijas. Esto muestra la diferencia entre alto y bajo, una distinción que constituye el fundamento de la compostura, la tranquilidad, el comportamiento correcto en la sociedad. Lü, en el sentido de pisada, significa literalmente: pisar sobre algo. Lo sereno, que es pequeño, pisa sobre lo fuerte que es grande. El movimiento de ambos signos primarios o trigramas se dirige hacia arriba. El que lo fuerte pise lo débil es algo obvio y no encuentra mención especial en el Libro de las Mutaciones. El pisar por parte de lo débil, su porte frente a lo fuerte, no resulta con todo peligroso, pues ocurre con alegre serenidad, sin arrogancia; de este modo lo fuerte no se irrita sino que más bien lo deja hacer, con benevolencia.

EL DICTAMEN

Pisar la cola del tigre.
Este no muerde al hombre. Éxito.

La situación es en verdad difícil. Lo más fuerte y lo más débil se encuentran en contacto directo. Lo débil le pisa los talones a lo fuerte y se entretiene provocándolo. Pero lo fuerte lo deja hacer y no le hace daño alguno, pues el contacto es alegre y nada hiriente. La situación humana es esta: uno tiene que habérselas con personas salvajes, inabordables. En este caso el objetivo deseado se alcanza si en su porte, en su conducta, se atiene uno a las buenas costumbres. Las formas de conductas buenas y gratas conquistan el éxito aun en el caso de enfrentarse con gente irritable.

LA IMAGEN

Arriba el Cielo, abajo el lago: la imagen del Porte.
Así distingue el noble entre alto y bajo
y afirma con ello el sentido del pueblo.

El cielo y el lago revelan una diferencia de altura que se ha producido por sí misma conforme a la naturaleza de ambos; por lo tanto ninguna forma de envidia enturbia esta relación. Así también en el seno de la humanidad tiene que haber diferencias de nivel. Es imposible lograr que la igualdad general sea una realidad. De lo que se trata es que las diferencias de rango en la sociedad humana no sean arbitrarias e injustas, pues de otro modo la envidia y la lucha de clases será consecuencia inevitable. Si, en cambio, las diferencias de rango externas responden a una justificación interior, y si la dignidad interior forma la pauta para el rango externo, reinará la calma entre los hombres y la sociedad logrará el orden.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un nueve significa:
Porte sencillo. Progreso sin defecto.

Se encuentra uno en una situación en la cual todavía no lo comprometen los deberes del trato. Si se comporta con sencillez, permanecerá libre de compromisos sociales y podrá dedicarse con toda tranquilidad a las inclinaciones de su corazón, puesto que nada exigirá de los hombres y se mostrará contento. Pisar significa no detenerse, sino más bien seguir la marcha. Uno se encuentra en una posición inicial muy insignificante, pero posee la fortaleza interior que garantiza el progreso. Si se conforma con lo sencillo, podrá progresar sin defecto alguno. Cuando alguien no encuentra sosiego a raíz de su condición modesta, pretenderá avanzar y será ambicioso e inquieto; con su comportamiento se empeñará en escapar de su condición inferior, de la pobreza, y no en razón de su deseo de realizar algo. Una vez alcanzada la meta, se volverá con seguridad soberbio y hará ostentación de su prosperidad. De ahí que su progreso adolecerá de defectos. El hombre capaz e inteligente, en cambio, se mostrará contento en su porte sencillo. Sólo desea progresar con el fin de realizar algo. Si de este modo llega a la meta, logrará realizar su obra y todo marchará debidamente.

Nueve en el segundo puesto significa:
Pisar en llana y sencilla vía.
La perseverancia de un hombre oscuro trae ventura.

Se alude aquí a la situación de un sabio solitario. Este se mantiene apartado del bullicio mundanal, no busca nada, no quiere nada de nadie, no se deja encandilar por objetivos seductores. Permanece leal a sí mismo, y así atraviesa la vida recorriendo un camino llano y sin que nadie lo moleste. Como es sobrio y dócil y no desafía al destino, permanece libre de complicaciones.

Seis en el tercer puesto significa:
Un tuerto puede ver, un tullido puede pisar.
Pisa la cola del tigre. Este muerde al hombre. ¡Desventura!
Un guerrero actúa así en bien de su gran príncipe.

Un tuerto ciertamente puede ver, pero su vista no le alcanza para obtener una visión clara. Un tullido ciertamente puede pisar, pero ello no le alcanza para avanzar. Cuando alguien afectado de tales debilidades se tiene no obstante por fuerte, y en consecuencia avanza hacia el peligro, atraerá sobre sí la desgracia, puesto que se embarcará en una empresa que va más allá de sus fuerzas. Esta manera intrépida de embestir sin tener cuenta las propias fuerzas, puede a lo sumo aceptarse cuando se trata de un guerrero que lucha por su gran príncipe.

Nueve en el cuarto puesto significa:
El pisa la cola del tigre.
Cautela y circunspección conducen finalmente a la ventura.

Se trata de una empresa riesgosa. Existe la fuerza interior necesaria para llevarla a cabo. Pero esta fuerza interior se combina hacia afuera con una cautela vacilante, a diferencia del trazo anterior que siendo interiormente débil, arremete sin embargo hacia el exterior. Así, en este caso, queda asegurado el éxito final, que consiste en el hecho de imponer uno su voluntad, vale decir de superar el peligro mediante el recurso de seguir avanzando.

Nueve en el quinto puesto significa:
Porte decidido.
Perseverancia, con conciencia del peligro.

Se trata del regente de todo el signo. Se ve uno forzado a adoptar un porte resuelto, a pisar con decisión. Pero al proceder así debe tenerse siempre presente el peligro que implica semejante porte decidido, sobre todo si uno persevera en ello. Únicamente la conciencia del peligro hace posible el éxito.

Al tope un nueve significa:
Contempla tu porte y examina las señales favorables.
Si todo es perfecto, advendrá una elevada ventura.

La obra llegó a su término. Si se quiere saber si tendrá consecuencias venturosas, contémplense retrospectivamente el propio comportamiento y las consecuencias que ha tenido. Si los efectos fueron buenos, la ventura queda asegurada. Nadie se conoce a sí mismo.
Sólo por las consecuencias de su actuación, por los frutos de las obras, podrá apreciarse cuánto es dable esperar.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9

Hsiao Ch’u / La Fuerza Domesticadora de lo Pequeño



en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:



arriba Sun, Lo Suave, el viento
abajo Ch'ien, Lo Creativo, el Cielo



El signo representa lo pequeño, la fuerza de lo sombrío, que retiene, amansa, refrena. En el cuarto puesto, el del ministro, hay, un trazo débil que mantiene sujetos a todos los restantes trazos que son fuertes. Visto desde el ángulo de la imagen simbólica, es el viento que sopla en lo alto del cielo. Refrena el aliento ascendente de Lo Creativo, las nubes, a fin de que se condensen. Pero no es lo suficientemente fuerte como para provocar acto seguido su precipitación. El signo da una constelación en la cual, pasajeramente, lo fuerte se ve dominado, refrenado por lo débil. Esto, si ha de verse acompañado por el éxito, sólo puede lograrse mediante la suavidad.

EL DICTAMEN

La Fuerza Domesticadora de lo Pequeño tiene éxito.
Densas nubes, ninguna lluvia de nuestra región del Oeste.

La parábola procede de las condiciones reinantes en la China durante la época del rey Wen. ÉL era oriundo de Occidente, pero en esa época se encontraba en la región oriental, en la corte del Gran Soberano, el rey tirano Chou Hsin. El momento para actuar en grande aún no había llegado. Tan sólo podía refrenar al tirano en cierta medida valiéndose de palabras amables. De ahí la imagen de abundantes nubes que se levantan prometiendo al país humedad y, bendición, pero sin que por el momento se precipite lluvia alguna. La situación Río es desfavorable. Hay, perspectivas de éxito final. Pero todavía quedan obstáculos en el camino. Sólo es posible realizar trabajos preparatorios. Así únicamente mediante los pequeños recursos que brindan las palabras de persuasión, amables, puede obtenerse algún efecto. La época de la acción penetrante en gran medida aún no ha llegado. Sin embargo, se consigue por lo menos ejercer, en una medida limitada, una acción refrenadora, amansadora. Al proceder de este modo y para lograr uno imponer su voluntad, hace falta una firme decisión en lo interior y una suave adaptación en lo exterior.

LA IMAGEN

El viento recorre el cielo:
la imagen de la Fuerza Domesticadora de lo Pequeño.
Así el noble va refinando la forma exterior de su naturaleza.

El viento, si bien va juntando las nubes en el cielo, como solo es aire y, no posee un cuerpo sólido, no produce efectos grandes, duraderos. Así también al hombre, en épocas que no permiten una gran acción hacia afuera, sólo le queda la posibilidad de refinar en lo pequeño las manifestaciones de su naturaleza.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un nueve significa:
Retorno al camino. ¡Cómo podría ser una falla! ¡Ventura!

Forma parte de la característica de lo fuerte arremeter hacia adelante. Pero con ello lo fuerte entra en el terreno de los refrenamientos, de la inhibición. Por eso retorna hacia el camino que corresponde a su situación y donde se siente libre para avanzar o retroceder. Es bueno y razonable no pretender obtener algo a la fuerza, violentamente; esto, conforme a la naturaleza del asunto, trae ventura.

Nueve en el segundo puesto significa:
Se deja arrastrar hacia el retorno. ¡Ventura!

De primer intento uno quisiera avanzar. Pero aún antes de progresar se observa, en el ejemplo que da otra gente de índole igual a la de uno, que ese camino se halla obstaculizado. Un hombre sensato, decidido, no se expondrá en un case semejante a un rechazo personal, sino que,'unto con los otros de igual condición y actitud, sabrá retirarse cuando no sea el momento para que la ambición avance. Esto trae ventura porque de esta manera no se pone en juego a sí mismo.

Nueve en el tercer puesto significa:
Al carruaje se le saltan los rayos.
El hombre y la mujer tuercen los ojos.

Aquí se hace la tentativa de avanzar violentamente, debido a que uno tiene conciencia de que el poder refrenador es bastante débil. Mas, puesto que conforme a las circunstancias dadas,.lo débil de hecho está en posesión del poder, semejante intento de avanzar por sorpresa necesariamente se malogra. Circunstancias exteriores impiden el progresar, así como un carro no puede avanzar si se le saltan los rayos de las ruedas. Uno no hace caso, todavía, de esa señal del destino. Surgen por lo tanto enojosas controversias como entre dos cónyuges. Esto, por cierto, no es una situación favorable: pues aun cuando debido a las condiciones dadas la parte más débil logre el dominio, la cosa se complica con demasiadas dificultades corno para que el efecto pueda resultar grato. En consecuencia, lo fuerte tampoco puede utilizar su fuerza ejerciendo un influjo correcto sobre lo que lo rodea. Ha experimentado un rechazo allí donde esperaba tina fácil victoria, y con ello se ha comprometido, en cierta medida.

Seis en el cuarto puesto significa:
Si eres veraz desaparece la sangre y retrocede la angustia.
Ninguna falla.

Ocupando uno un cargo difícil y pleno de responsabilidad deberá domesticar al poderoso a quien asiste como guía, de tal manera que termine por hacerse lo que corresponde. En ello reside un gran peligro que hace que hasta pueda temerse un derramamiento de sangre. Pero el poder de una abnegada veracidad es más grande que todos estos obstáculos; es tal la impresión que causa que uno lleva a cabo con éxito sus esfuerzos, con lo que se desvanece todo peligro de derramamiento de sangre y toda angustia.

Nueve en el quinto puesto significa:
Si eres veraz y leal en la alianza,
eres rico en tu prójimo.

La lealtad conduce a una fume alianza porque se basa en una complementación mutua. En el integrante más débil de la situación la lealtad es la entrega; en el más fuerte, la confiabilidad. Esta complementación mutua conduce a una verdadera riqueza que se manifiesta plenamente en el hecho de que uno no la guarde para sí, sino que la posea en común con su prójimo. Alegría compartida es doble alegría.

Al tope un nueve significa:
Llega la lluvia, llega el sosiego.
Esto se debe a la permanente acción del carácter.
La mujer cae en peligro debido a su perseverancia.
La luna está casi llena. Si el noble prosigue, llegará la desventura.

Se ha obtenido el éxito. El viento ha juntado la lluvia. Se ha alcanzado una firme posición. Esto se ha llevado a cabo mediante una paulatina acumulación de pequeños efectos que resultan de la veneración brindada a un carácter superior. Sin embargo, un éxito logrado así pieza por pieza requiere una gran cautela. Si uno se abandonara ahora a la ilusión de seguridad, basada en ese éxito, sería peligroso. Lo femenino, lo débil que ha alcanzado la victoria no debe jamás apoyarse tenazmente en el triunfo. Esto atraería el peligro. La fuerza sombría de la luna llega a su máximo al hallarse casi llena. Cuando como luna llena se opone directamente al sol, su mengua es inevitable. En tales circunstancias es necesario conformarse con lo alcanzado. Seguir avanzando antes de llegar el momento debido, traería desventura.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9

17 de mayo de 2008

Pi / La Solidaridad


en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:



arriba K'an, Lo Abismal, el agua
abajo K'un, Lo Receptivo, la Tierra



Sobre la tierra, el agua confluye cómo y dónde puede, juntándose p. ej. en el mar, donde se reúnen todos los ríos. Es este un símbolo que sugiere la solidaridad y sus leyes. Se insinúa la misma idea en el hecho de que todos los trazos sean blandos, dúctiles, con excepción de la única línea firme en el quinto puesto, el lugar del soberano. Los dúctiles se mantienen unidos, se solidarizan al recibir el influjo de la voluntad firme que emana del puesto conductor que, para ellos, constituye el centro de la unión. Pero, a su vez, también esta fuerte personalidad conductora se solidariza con las otras, en las que encuentra un complemento necesario a su propia naturaleza.

EL DICTAMEN

La solidaridad trae ventura.
Indaga el oráculo una vez más,
ve si tienes elevación, duración y perseverancia;
si es así no habrá defecto.
Los inseguros se allegan poco a poco.
El que llega tarde tiene desventura.

Es cuestión de unirse a otros, a fin de complementarse y de estimularse mutuamente mediante una solidaria adhesión. Para semejante solidaridad, es preciso que exista un centro en torno al cual puedan congregarse los demás. El llegar a ser centro para la solidaridad de los hombres, es asunto grave que implica gran responsabilidad. Requiere, en el fuero interno, grandeza, consecuencia y vigor. Examínese, pues, a sí mismo, quien desee reunir en su torno a otros, con el fin de cerciorarse si se halla a la altura de la situación; pues quien pretenda reunir a otros sin estar munido del sello que da una verdadera vocación, ocasionará una confusión mayor que si no hubiera tenido lugar unión alguna.
Pero donde existe un verdadero foco de unión, allí los inseguros, aquellos que al comienzo vacilan, van acercándose, paulatinamente, por sí mismos. Quienes llegan tarde sufrirán los perjuicios que ellos mismos se causan. También en el caso de la solidaridad se trata de caer en la cuenta de cuál es el buen momento, el tiempo justo. Los vínculos se establecen y se fortalecen de acuerdo con determinadas leyes internas. Los consolidan experiencias vividas en común, y el que llega tarde y ya no puede participar de esas fundamentales experiencias conjuntas, tendrá que sufrir, en su condición de rezagado, las consecuencias de encontrar la puerta cerrada. Ahora bien, quien ha reconocido la necesidad de la cohesión y no siente dentro de sí la fuerza suficiente para actuar él como centro de la solidaridad, tiene el deber de unirse a otra comunidad organizada. *

* Compárese el conocido dístico: "Aspira siempre a la totalidad; si no puedes llegar a ser un todo tú mismo, adhiérete como miembro al servicio de un todo."

LA IMAGEN

Sobre la tierra hay agua: la imagen de la solidaridad.
Así los reyes de tiempos antiguos otorgaban en feudo
los diferentes Estados y mantenían trato amistoso con los príncipes vasallos.

El agua sobre la tierra rellena todas las cavidades y se adhiere firmemente. La organización social de la antigüedad se fundaba en este principio de solidaridad entre los dependientes y los soberanos. Las aguas confluyen por sí solas, porque las mismas leyes rigen el agua en todas sus partes. Así también la sociedad humana ha de mantenerse unida gracias a una comunidad de intereses por la cual cada uno puede sentirse miembro de un todo. El poder central de un organismo social debe procurar que cada miembro encuentre su real interés en la solidaridad, como era el caso en la relación paternalista entre el Gran Rey y los príncipes vasallos de la antigüedad china.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un seis significa:
Mantente solidario con él, de verdad y lealmente:
no será una falla.
Verdad como una colmada vasija de barro.
Así por fin desde afuera llegará la ventura.

Para entablar relaciones, la plena veracidad y sinceridad es la única base correcta. Esta actitud interior, representada por la imagen de una colmada fuente de barro cocido, en la cual todo es contenido y nada es forma vacía, no se manifiesta mediante sagaces palabras, sino a través del poder de las fuerzas interiores, tan imponente que con vigor atrae hacia sí la ventura procedente de lo exterior.

Seis en el segundo puesto significa:
Mantente solidario con él en tu fuero interno.
La perseverancia trae ventura.

Cuando de un modo recto y perseverante va uno al encuentro de los ruegos que desde arriba exhortan a obrar, las relaciones con el otro son en primer término interiores; así uno no se pierde a sí mismo. En cambio, quien busca solidaridad como un pegajoso trepador, no sigue el sendero del noble que salvaguarda su dignidad, sino que se desperdicia a sí mismo.

Seis en el tercer puesto significa:
Te solidarizas con gente
que no es la que debe ser.

Uno se encuentra a menudo entre personas de las que ninguna pertenece a la propia esfera. Entonces es preciso no dejarse arrastrar, por la fuerza de la costumbre, hacia una falsa familiaridad. Huelga demostrar con palabras que esto sería perjudicial. Cierta camaradería, sin intimidad, es lo único indicado para con este tipo de gente: sólo así se mantiene uno libre para una relación ulterior con sus pares.

Seis en el cuarto puesto significa:
También en lo externo mantente solidario con él.
La perseverancia trae ventura.

Las relaciones con un hombre que es centro de la solidaridad ya se encuentran aquí regularizadas de un modo estable. Entonces puede y debe uno manifestar su adhesión también abiertamente. Sólo es necesario permanecer firme y no permitir que nada nos confunda, y nos induzca a error.

Nueve en el quinto puesto significa:
Manifestación de la solidaridad.
El rey, durante la cacería, solo permite la batida
desde tres lados, y renuncia a los venados
que se desvían hacia adelante.
Los ciudadanos no requieren advertencia. ¡Ventura!

En las cacerías reales con batidores, en la China antigua, se observaba la usanza de dar batida a las reses de caza desde tres lados. Por el cuarto lado, la res batida podía desviarse. En cuanto los animales no se desviaban tomando ese rumbo, tenían que pasar por una puerta, detrás de la cual se hallaba apostado el rey, listo para darles caza. Únicamente se tiraba sobre aquellos animales que penetraban allí. A los que torcían el rumbo desviándose hacia adelante, se los dejaba escapar. Esta costumbre se conformaba al ánimo real, que no deseaba que la caza se convirtiese en una carnicería, sino que sólo daba cuenta de aquellas piezas que, por así decirlo, se ofrecían voluntariamente.
Aparece aquí un gobernante, o bien por analogía un hombre de influencia, que atrae poderosamente a la gente. Él no ruega a nadie, no adula a ninguno; todos acuden por sí mismos. De este modo se forma una libre dependencia entre aquellos que hacen causa común con él. La gente no se ve en la necesidad de tener que violentarse; antes bien, sin peligro alguno, pueden todos dar muestras de su modo de pensar y de sentir. Las disposiciones policiales están de más. Espontáneamente sienten ellos afecto por su gobernante. También en lo que respecta a la vida en general tiene vigencia esta libertad. No debe uno tratar de granjearse los favores de los hombres. Cuando alguien desarrolla en sí la pureza y el vigor necesarios para ser centro de la unión, los hombres que le están predestinados llegan por sí mismos.

Al tope un seis significa:
No encuentra cabeza para la solidaridad. Desventura.

La cabeza es el comienzo. Sin un adecuado comienzo no llega un adecuado fin. Cuando se ha perdido la ocasión de unirse, de asociarse, y se sigue vacilando, por miedo a una entrega plena y verdadera, demasiado tarde se arrepentirá uno de su error.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9

Shih / El Ejercito


en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:



arriba K'un, Lo Receptivo, la Tierra
abajo K'an, Lo Abismal, el agua



Este signo se compone de los signos primarios K'an, el agua, y K'un, la tierra. Se simboliza así el agua subterránea que va juntándose en lo interior de la tierra. Del mismo modo se reúnen las fuerzas del ejército en medio de la multitud de un pueblo: invisibles en la paz, pero disponibles en todo momento como fuente de poder. Los atributos de los signos primarios son: en lo interior peligro y en lo exterior obediencia. Esto indica la naturaleza del ejército, que en su esencia mas íntima es una entidad peligrosa, mientras que en su manifestación exterior debe reinar la disciplina y la obediencia.
Desde el punto de vista de las líneas individuales, el rector del signo es el fuerte "nueve en el segundo puesto" al que se subordinan los demás trazos, todos blandos. Esta línea designa al mandatario, ya que ocupa el centro de uno de los dos signos primarios. Pero como se ubica en el de abajo y no en el de arriba, no representa la imagen del soberano, sino la del hábil general que mantiene al ejército en obediencia gracias a su autoridad.

EL DICTAMEN

El ejército requiere perseverancia y un hombre fuerte.
Ventura sin falla.

El ejército constituye una masa que, para convertirse realmente en ejército, requiere organización. Nada se puede lograr sin una firme disciplina. Mas esta disciplina no es posible obtenerla a la fuerza y con medios violentos, sino que reclama a un hombre fuerte al cual se vuelquen los corazones y que despierte entusiasmo. Este. Para poder desplegar sus dotes, debe contar con la confianza incondicional de su soberano, quien ha de dejar en sus manos la plena responsabilidad mientras dure la guerra. Pero una guerra es siempre una empresa riesgosa que acarrea danos y devastación. Por eso no se la debe iniciar con ligereza; únicamente debe recurrirse a ella como se apela a un remedio venenoso, y en última instancia. Un conductor experto ha de explicarle al pueblo con toda claridad la causa justa y presentarle un objetivo de guerra evidente y comprensible. Solo si existe un objetivo perfectamente determinado, por el cual el pueblo sea capaz de jugarse conscientemente, nacen, la unanimidad y la fortaleza de la convicción que conducen a la victoria. Pero el guía también debe cuidar de que en medio de la pasión guerrera y de la embriaguez del triunfo no se produzcan hechos injustos que no merecerían la aprobación general. La justicia y la perseverancia son las condiciones fundamentales para que todo marche bien.

LA IMAGEN

En medio de la tierra hay agua: la imagen del ejército.
Así el noble, en virtud de su magnanimidad para con el pueblo, acrecienta sus multitudes.

El agua subterránea permanece invisible en medio de la tierra. Así también el poder guerrero del pueblo se oculta invisible en sus multitudes. Cada campesino, cuando amenaza el peligro, se convierte en soldado y al término de la guerra retorna a su puesto junto al arado. Quien se muestra magnánimo con el pueblo conquista su amor, y el pueblo que vive bajo un régimen benigno se torna fuerte y poderoso. Únicamente un pueblo con una sólida económica puede tener relevancia en cuanto potencia bélica. Debe cultivarse, pues, esa potencia fomentándose las relaciones económicas del pueblo, mediante un gobierno humanitario. Únicamente si existe este lazo invisible entre gobierno y pueblo, que hace que el pueblo se sienta albergado como el agua subterránea en la tierra, es posible conducir una guerra victoriosamente.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un seis significa:  
Un ejército ha de partir en perfecto orden. Cuando no es bueno el orden, amenaza la desventura.

Al iniciarse una empresa bélica es necesario que refine el orden. Debe haber una causa justa y convincente, y la obediencia y la estructuración de las tropas deben organizarse perfectamente, pues en caso contrario el fracaso será la inevitable consecuencia.

Nueve en el segundo puesto significa:  
¡En medio del ejército! ¡Ventura! ¡Ninguna falla! El rey confiere un triple galardón.

El conductor debe hallarse en medio de su ejército. Debe sentirse en contacto con él y compartir con las multitudes a las que conduce tanto lo bueno como lo malo. Solo de este modo hará justicia a la grave responsabilidad que pesa sobre él. Para ello le es necesario el reconocimiento del soberano. Las distinciones que obtiene son justificadas, ya que no son fruto de una preferencia personal; antes bien se honra en la persona del conductor a todo él ejército en cuyo medio él permanece.

Seis en el tercer puesto significa:  
Acaso el ejército conduzca cadáveres en el carruaje. ¡Desventura!

Una de las explicaciones pertinentes seria la una derrota, en razón de haberse inmiscuido en la conducción alguien que no es el guía predestinado. Otra explicación existente coincide, en su sentido, con la anterior, solo que la expresión "conducir cadáveres en el carruaje" se interpreta de otra manera. En ocasión de los sepelios y sacrificios mortuorios se observaba en China una costumbre por la cual el extinto, a quien se ofrendaba en sacrificio, era representado por un niño varón de la familia, sentado en el sitio destinado al cadáver, y al que se honraba en reemplazo del extinto. De ahí la mencionada explicación deriva la interpretación según la cual en el carruaje en cuestión va sentado un "niño cadáver", vale decir que la autoridad no es ejercida por quien corresponde, sino que hay otros que la usurpan. Tal vez toda la dificultad pueda obviarse mediante la suposición de un error de escritura (fan = todos, en lugar de shi = cadáver. En tal caso el sentido seria sin más: si acaso la multitud se hace dueña del ejército (viajando en el carruaje), las consecuencias serán desventuradas.

Seis en el cuarto puesto significa:  
El ejército se retira. No hay falla.

Si uno se enfrenta con un enemigo superior, con el cual la lucha no tendría perspectiva alguna de éxito, una retirada en orden será lo único adecuado, pues así él ejercito se preservara de la derrota y la disolución. No es de ninguna manera señal de coraje o fuerza empecinarse en librar, cueste lo que cueste, un combate sin esperanza de éxito.

Seis en el quinto puesto significa:  
En el campo hay un montaraz. Es propicio apresarlo. No hay falla. Conduzca el de más avanzada edad el ejército. El más joven conduce cadáveres; así la perseverancia acarrea desventura.

El animal salvaje se halla en el campo; vale decir, abandono su morada, el monte, y ha irrumpido en los campos devastándolos. Esto alude a la irrupción del enemigo. En tal caso se justifica plenamente la lucha enérgica y la punición. Pero el combate debe conducirse de acuerdo con todas las reglas. No ha de convertirse en un turbulento caos donde cada cual se defiende como puede. Esto, aun con máxima perseverancia y valentía, llevaría a la desventura. Bien al contrario, el ejército ha de ser guiado por un experto conductor. Es necesario llevar adelante una acción bélica. No es lícito que la multitud se empeñe en matar y liquidar simplemente todo lo que cae en sus manos, pues de este modo solo se obtendrá una derrota y, pese a toda perseverancia, predominaría la amenaza de la desventura.

Al tope un seis significa:  
El gran príncipe emite órdenes, funda estados, otorga feudos a familias. Hombres vulgares no deben utilizarse.

La guerra ha llegado a su victorioso fin. Se ha conquistado el triunfo. El rey reparte feudos y posesiones familiares entre sus leales. Pero es importante que las gentes vulgares no puedan llegar al poder. Si han contribuido con su ayuda, debe pagárseles con dinero. Pero no deben concedérseles predios ni derechos señoriales, a fin de que no se produzcan abusos.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9

16 de mayo de 2008

Sung / El Conflicto (El Pleito)


en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:



arriba Ch'ien, Lo Creativo, el Cielo
abajo, K'an, Lo Abismal, el agua



El signo primario superior, cuya imagen es el cielo, orienta su movimiento hacia arriba; el signo primario inferior – agua -, conforme a su naturaleza tiende hacia abajo. Los rumbos de movimiento de las dos mitades divergen y esto da por resultado la idea de conflicto. Cualidad de lo creativo es la fuerza, la energía; la de lo abismal es el peligro, la astucia.
Allí donde la astucia se enfrenta con la fuerza violenta, hay querella, conflicto.
Una tercera deducción, referida al carácter, se impone en virtud del enlace de una insondable, abismal astucia en lo interior con una enérgica decisión en lo exterior. Un carácter semejante será seguramente pendenciero.

EL DICTAMEN

El conflicto: eres veraz y te frenan. Detenerse con cautela a mitad de camino trae ventura. Ir hasta el fin trae desventura. Es propicio ver al gran hombre. No es propicio atravesar las grandes aguas.

El conflicto surge cuando alguien, sintiendo que está en su buen derecho, se topa con resistencias. Sin esa convicción de que uno está en su derecho, la resistencia conduce a la astucia o a la trasgresión violenta, y no al pleito abierto.
Cuando uno se halla envuelto en un pleito, lo único que podrá traerle salvación es una vigorosa y firme serenidad, dispuesta en todo momento a la conciliación del pleito, al arreglo a mitad de camino. Continuar la querella hasta su amargo fin acarrea malas consecuencias, aun cuando uno concluya teniendo razón, puesto que en tal caso se perpetúa la enemistad. Es importante ver al gran hombre, vale decir a un hombre imparcial, cuya autoridad sea suficiente como para solucionar el pleito en forma pacífica o bien para fallar con justicia. Por otra parte, en tiempos de discordia es preciso evitar “atravesar las grandes aguas”, vale decir iniciar empresas riesgosas, pues éstas, si han de tener éxito, requieren una real unificación de fuerzas. El conflicto en lo interior paraliza la fuerza necesaria para triunfar sobre el peligro en lo exterior.

LA IMAGEN

Cielo y agua se mueven en sentido contrario:
la imagen del conflicto. Así el noble, en todos los negocios que realiza, reflexiona debidamente sobre su comienzo.

La imagen indica que las causas del conflicto residen en las orientaciones opuestas, ya previamente existentes, de ambas partes. Una vez que aparecen tales direcciones divergentes necesariamente se origina en ellas el conflicto. Se infiere entonces que a fin de precaver el conflicto conviene pensar cuidadosamente en todo desde el mismo comienzo. Cuando se establecen claramente derechos y deberes, o si en una asociación humana convergen las orientaciones espirituales, la causa del conflicto queda de antemano eliminada.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un seis significa:
Si uno no perpetúa la cuestión
habrá un poco de chismorreo.
Al cabo llega la ventura.

Mientras el conflicto se halla todavía en su comienzo incipiente lo mejor que puede hacerse es abandonarlo. Sobre todo frente a un adversario más fuerte no es aconsejable dejar que las cosas avancen hasta producirse el debate del pleito. Tal vez se llegue así a un breve cambio de palabras, pero finalmente todo irá bien.

Nueve en el segundo puesto significa:
Uno no puede pleitear, retorna a su casa y lo elude.
Las gentes de su ciudad, trescientas casas,
quedan libres de culpa.

En la lucha con un adversario superior, la retirada no es ninguna vergüenza. El retirarse a tiempo evita malas consecuencias. Si instigado por un falso amor propio, uno promoviera el conflicto, provocaría su propia desgracia. En un caso semejante, una sabia transigencia redunda en bien de todo el vecindario que, de esta manera, no se verá arrastrado al conflicto.

Seis en el tercer puesto significa:
Nutrirse de antigua virtud da perseverancia.
Peligro, al cabo llega la ventura.
Si acaso sigues obediente al servicio de un rey,
no busques obras.

Hay aquí una advertencia acerca del peligro que implica la propensión al arrebato. Sólo lo que uno se ha ganado honradamente, en virtud de méritos previos, constituye una posesión duradera. Semejante posesión puede por cierto sufrir ataques ocasionales, mas puesto que se trata de real propiedad, no puede ser objeto de un robo. Pues no puede perderse lo que a uno le corresponde merced al poder de su propia naturaleza. Cuando uno entra al servicio de un superior, el conflicto sólo puede evitarse si uno no se propone realizar obras para hacer mérito; bastará que éstas se hagan. El honor de hacerlas bien puede dejársele al otro.

Nueve en el cuarto puesto significa:
Uno no puede pleitear,
se vuelve y acata el destino,
cambia, y encuentra paz en la perseverancia.
¡Ventura!

Al principio, una actitud interior que no halla sosiego. Uno no se siente cómodo en la situación en que se encuentra y quisiera pleitear para procurarse una mejor situación. Tiene que habérselas con un adversario más débil y estaría por lo tanto perfectamente capacitado para hacerlo -he aquí una diferencia en comparación con “nueve en el segundo puesto”-, sin embargo, pleitear no le resulta, porque no hallando para ello justificación interior, su conciencia no se lo permite. Por lo tanto opta por volverse atrás y se conforma con su destino. Modifica su actitud y encuentra paz duradera en la armonía con la ley eterna. Esto aporta ventura.

Nueve en el quinto puesto significa:
Pleitear ante él trae elevada ventura.

Aparece aquí el componedor del pleito; es poderoso y justo y dispone de la fuerza necesaria para imponer el derecho. En sus manos puede dejarse un litigio con toda confianza. Si uno tiene razón y está en su derecho obtendrá gran ventura.

Al tope un nueve significa:
Aún cuando acaso a alguien se le otorgue un cinturón de cuero,
al terminar la mañana le será arrancado tres veces.

Aquí se describe a una persona que ha llevado el pleito hasta su amargo fin haciendo valer su razón. Se le confiere una distinción. Pero esta dicha no es duradera. La atacarán una y otra vez, y un conflicto sin fin será la consecuencia.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9

Hsü / La Espera (La Alimentación)


en la versión de Richard Wilhelm (1) se lee:



arriba K'an, Lo Abismal, el agua
abajo Ch'ien, Lo Creativo, el Cielo



Todos lo seres necesitan del alimento que procede de arriba. Pero la donación de la comida tiene su tiempo que debe aguardarse. El signo muestra las nubes en el cielo, dispensadoras de la lluvia que a su vez alegra toda vegetación y procura al hombre comida y bebida. Esta lluvia llegará a su hora. No es posible forzarla, hay que aguardarla. Sugieren la idea de la espera de las cualidades de los dos signos primarios: en lo interior fortaleza, delante de ella peligro, la fuerza tiene frente al peligro no se precipita, sino que está en condiciones de esperar, mientras que la debilidad frente al peligro se excita y se agita y no posee la paciencia necesaria para esperar.

EL DICTAMEN

La espera. Si eres veraz, tendrás luz y éxito. La perseverancia trae ventura. Es propicio atravesar las grandes aguas.

La espera no es una esperanza vacua. Alberga la certidumbre interior de alcanzar su meta. Sólo tal certidumbre interior confiere la luz, que es lo único que conduce al logro y finalmente a la perseverancia que trae ventura y provee la fuerza necesaria para cruzar las grandes aguas. Alguien afronta un peligro y debe superarlo. La debilidad y la impaciencia no logran nada. Únicamente quien posee fortaleza domina su destino, pues merced a su seguridad interior es capaz de aguardar. Esta fortaleza se manifiesta a través de una veracidad implacable. Únicamente cuando uno es capaz de mirar las cosas de frente y verlas como son, sin ninguna clase de autoengaño ni ilusión, va desarrollándose a partir de los acontecimientos la claridad que permite reconocer el camino hacia el éxito. Consecuencia de esta comprensión ha de ser una decidida actuación perseverante; pues sólo cuando uno va resueltamente al encuentro de su destino, podrá dominarlo. Podrá entonces atravesar las grandes aguas, vale decir tomar una decisión y triunfar sobre el peligro.

LA IMAGEN

En el cielo se elevan nubes: la imagen de La Espera.
Así come y bebe el noble y permanece sereno y de buen humor.

Cuando las nubes se elevan en el cielo es señal de que va a llover. En tales circunstancias no puede hacerse ninguna otra cosa más que esperar, hasta que se precipite la lluvia. Lo mismo ocurre en la vida, en momentos en que se va preparando el cumplimiento de un designio. Mientras no se cumpla el plazo no hay que preocuparse pretendiendo configurar el porvenir con intervenciones y maquinaciones personales; antes bien es menester concentrar tranquilamente, mediante el acto de comer y beber, las energías necesarias al cuerpo, y mediante la serenidad y el buen humor, las que requiere el espíritu. El destino se cumple enteramente por sí sólo, y para entonces uno se encuentra dispuesto.

LAS DIFERENTES LINEAS

Al comienzo un nueve significa:  
Esperar en la pradera. Es propicio permanecer en lo duradero. Ningún defecto.

El peligro todavía se halla lejos. Todavía se encuentra uno esperando en medio de una vasta llanura. Todavía las circunstancias son simples. Sólo se siente en la atmósfera algo que anuncia lo que está por llegar. En tal caso es necesario conservar las normas regulares de la vida mientras sea posible. Únicamente así se preservará uno de una prematura dispersión de sus fuerzas y quedará libre de tacha y error, factores que implicarían un futuro debilitamiento.

Nueve en el segundo puesto significa:  
La espera en la arena. Hay alguna habladuría. El final aporta ventura.

Paulatinamente el peligro viene aproximándose. La arena se halla cerca de la orilla del río que representa el peligro. Comienzan a aparecer incompatibilidades. En momentos así surge fácilmente la inquietud general. Hay inculpaciones recíprocas. Quien en tales momentos permanece sereno logrará que finalmente todo marche bien. Toda difamación tendrá que enmudecer al fin, el no verse complacida por réplicas que demuestran que uno se siente ofendido.

Nueve en el tercer puesto significa:  
La Espera en el fango da lugar a la llegada del enemigo.

El fango, ya lamido y humedecido por el agua del río, no es un sitio favorable para la espera. En lugar de juntar fuerzas suficientes para poder cruzar las aguas de un tirón, uno ha arremetido, con prematuro ímpetu, valiéndose de un impulso cuya fuerza alcanza no más que para llegar al fango. Semejante situación desfavorable atrae a los enemigos de afuera, que naturalmente aprovechan las circunstancias. Únicamente con seriedad y precaución podrá uno preservarse de perjuicios.

Seis en el cuarto puesto significa:  
La Espera en la sangre. ¡Fuera del agujero!

La situación es en extremo peligrosa. Se ha vuelto gravemente seria: es cuestión de vida o muerte. Hay en cierne un inminente derramamiento de sangre. Uno no puede ni avanzar ni retroceder y se encuentra aislado como un hoyo, un agujero. Entonces es simplemente necesario aguardar, dejar que el destino se cumpla. Esta tranquilidad, destinada a impedir que actos propios agraven más aún el daño, es el único camino para salir del peligroso agujero.

Nueve en el quinto puesto significa:  
Esperar junto al vino y la comida. La perseverancia trae ventura.

También en medio del peligro hay pausas de tranquilidad y recreo durante las cuales las cosas van relativamente bien. Poseyendo uno la debida fortaleza interior, aprovechará esos períodos de descanso a fin de fortalecerse para una nueva lucha. Será entonces capaz de disfrutar del momento sin dejarse desviar de su meta, pues para afirmarse en la victoria se requiere perseverancia. Lo mismo acontece en la vida pública. No e posible lograr todo de buenas a primeras. Hay una suprema sabiduría en consentir a la gente tales pausas de recreo, que vivifican la alegre disposición para el trabajo destinado a llevar a cabo la obra. Aquí yace oculto el secreto de todo este hexagrama. Difiere éste del signo llamado “El Obstáculo”, por el hecho de que durante la espera se siente uno seguro en lo que hace y no permite por lo tanto que nada lo prive de la calma propia de la serenidad interior.

Al tope un seis significa:  
Uno cae en el agujero. Arriban entonces tres huéspedes no convidados. Hónralos y al fin llegará la ventura.

La espera ha pasado: el peligro ya no puede eludirse. Uno cae en el agujero y debe aceptar lo inevitable. Todo parece haberse hecho en vano. Pero precisamente en virtud de esta emergencia se introduce un cambio imprevisto. Sin que uno haga nada se produce desde afuera una intromisión que, en el primer momento, puede inspirar dudas en cuanto a las intenciones implicadas: no se sabe si lo que trae es salvación o destrucción. En tales momentos es cuestión de permanecer mentalmente ágil. Lo que corresponde no es el encerrarse en sí mismo, con terquedad, sino una respetuosa acogida del nuevo cambio. Así por fin saldrá uno del peligro y todo marchará bien. También los cambios felices llegan a menudo de un modo que, en el primer momento, nos parece extraño.

(1) I Ching - El Libro de las Mutaciones. Ed. Sudamericana 7ma. edición Buenos Aires 1985 - ISBN 950-07-0085-9